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Cultura

El esqueleto de la Sra. Morales una joya del cine de oro mexicano

Samanta Barbán

14/Enero/2021

En la década de los treinta el cine de oro mexicano tomó gran auge, muchos actores, directores y escritores se dieron a conocer en esa época por sus magníficas producciones.

El cine mexicano plasmó obras de excelente calidad y comenzó a explorar géneros como la comedia, el drama, el musical y el suspenso. Este último se alimentó de la influencia de nuevas generaciones para crear una “realidad” esencialmente surrealista y por momentos caótica, y varios cineastas eligieron a México para desarrollar parte de sus carreras, y que estas fueran en ascenso.

Algunos productores se aventuraron a adaptar guiones europeos con una temática de humor negro, distinto a lo que México estaba acostumbrado a ver. Una de las producciones con más impacto, sobre todo por la época fue: “El esqueleto de la Sra. Morales” (1960), dirigida por Rogelio A. González. Una película que a través de este tipo de humor, hace una crítica audaz a la doble moral religiosa de la sociedad mexicana. Considerada por los críticos como uno de los mejores filmes mexicanos de todos los tiempos, tristemente se trata de una joya escondida para las nuevas generaciones, puesto que en la mayoría de los casos evitamos el cine de nuestros abuelos, debido a que, casi todas siguen el mismo patrón, que se caracterizaba por contar historias dramáticas o cursis romances, que servían para idealizar y dotar de nobleza a la figura del pobre, abordados desde un discurso antiguo, que resultan poco atractivas para la audiencia joven.

Si bien, se trata de una adaptación, tiene todo el mérito por desviarse de la historia original y hacer sus propias propuestas de fondo y forma. El maravilloso guión de Luis Alcoriza (uno de los escritores predilectos de Luis Buñuel), toma una novela europea de principios del siglo XX, del galés Arthur Machen y lo traduce de manera sumamente original al México conservador de los años sesenta, con todo el folklor y carácter propio de nuestro país. Esta cinta nos cuenta la historia de Pablo Morales interpretado por Arturo de Córdova, un alegre y carismático taxidermista que, tras veinte años de un matrimonio infernal, decide terminar con la vida de su fanática, amargada y cruel esposa Gloria, interpretada por Amparo Rivelles.

Las actuaciones son maravillosas, en el tono adecuado que los personajes requieren y desde la introducción, muestra sus personalidades notablemente opuestas. Con estas actuaciones la película se diferencia de las de su época, más allá del inusual género, pues hace una crítica directa y textual al entonces abusado estilo rimbombante y telenovelesco.

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“El esqueleto de la señora Morales” tiene una mezcla perfecta de sus elementos que la convierten en una experiencia única, con una historia ingeniosa que llama la atención al primer instante y se da el lujo de reservar algunos giros de trama brillantes hasta sus últimos minutos, lo cual logra mantienen al público intrigado hasta el fin. Y aunque el tema tratado es bastante delicado, se vuelve evidente que la película no pretende hacer apología del feminicidio ni de ninguna manera justificar el acto, sino que va más allá y sirve de una buena excusa para escarbar en la psique de la colectiva mexicana.

Esta cinta, moderna para su época, ha envejecido de manera espectacular a sus 60 años y con suerte será la puerta para que muchos nos quitemos los prejuicios y usemos este encierro como el pretexto perfecto para explorar los anales del cine de oro mexicano.