Polarización de la CDMX. Foto: Internet.

Nacional, Opinión

El México polarizado

Ángel Enrique Dupuy

10 de Junio de 2021

El muro del Pejín solo causa que los políticos de la izquierda y derecha gobernante y, la izquierda y derecha opositora puedan disfrutar de las mieles del éxito sin tener competencia que los obligue a regresar al verdadero México, al México de la desigualdad, al México con hambre.

3 días bastaron para que los simpatizantes del gobierno y la oposición se dieran cuenta de que la polarización está ahí, metida entre las cobijas y las almohadas de los ciudadanos. Mentira sería decir que en el país está tranquilo, feliz por ver cómo el narco gana posiciones o como algunas personas queman las urnas, golpean a los funcionarios de casilla o quieren eliminar las elecciones.

México debe votar en paz, vender votos por $200 o $10000 MXN no es de fiar. Normalmente, al ser el voto no visible, las personas que reciben las dádivas de los partidos políticos votan por un candidato y después tachan toda la boleta o, ponen una “X” falsa para votar por otro candidato. $200 pesos alcanza para la comida familiar de un día, pero nada más. Ahora, si los votantes se venden es al mejor postor, es decir, que para la siguiente elección les ofrecen becas o más dinero se irán con el candidato que ofrece más.

El clientelismo, o la lucha por el lucro con sindicatos, trabajadores, ejidatarios y demás a través de los votos solo funciona si existe un método de control eficaz, es decir, si el candidato puede cerciorarse de que si no votan por él, los bonos, becas y transferencias desaparecen. Supongamos que para que un candidato gane la reelección necesita 120,000 votos; sin embargo, sabe que 30,000 de ellos los tiene que conseguir con las personas que obtienen subsidios o becas que les permiten obtener una mejor calidad de vida. Los beneficiarios llegan a los mítines y los operadores electorales o, mejor conocidos como “mapaches”, les dicen que voten por el candidato o este se encarga de desaparecer los programas sociales.

Si el candidato tiene un gran poder de negociación es factible que ello pase, por lo cual los beneficiarios no quieren perder ese estímulo y caen en el engaño o coacción para votar por el mismo. ¿Les suenan los casos en México? Ejemplos hay muchos, pero depende del mismo beneficiario si quiere creer en el engaño o dar un voto responsable.

Los que están en este ciclo clientelar muchas veces prefieren vender sus preferencias electorales para no tener problemas, ya que hay algo real…el estar en programas clientelares no te permite salir tan fácil de los mismos. Los operadores electorales coaccionan mucho al beneficiario para no perder posiciones políticas.

¿Qué cuesta perder posiciones políticas? Dinero, la capacidad en recursos para llegar a puestos más altos y que la oposición te gane a la gente. Por ello existe vasta polarización en favor de los recursos, ya que es una forma de cooptar a las personas, aunque esté en la Constitución, de recibir o no dinero. El dinero mueve la política, el dinero mueve a la gente, el dinero te permite vivir y satisfacer tus necesidades.

Hay varios actores políticos que dicen, es que de “dinero no vives feliz”, es cierto que el dinero no es el causante de la felicidad, pero sí el que te permite tener educación (entre mayor nivel de pobreza, menor nivel de educación), viajar, conocer, dar a conocer tus ideas e, inclusive, ser el actor político que está diciendo ello. En esta época, ¿a qué diputado conocen que no tenga un peso para poder trasladarse entre su estado o a la Ciudad de México? Si su dieta anda rondando los 70 mil pesos mensuales más prestaciones de ley. ¿Y van a decir que el diputado es pobre?

Basta de mentiras. La realidad es distinta, para llegar a un puesto de poder necesitas estar u hacer campañas. Para ello necesitas dinero, solo veamos las candidaturas indígenas para el Congreso de la Unión, la mayoría son de actores clásicos o primos de los jefes políticos que nada tienen que ver con una comunidad indígena. Pero, como la mayoría de las comunidades han sido marginadas históricamente hablando, sus habitantes tienen muchas carencias económicas, lo que no les permite ir y pelear su candidatura.

Por ello, ¿a quién le sirve la polarización? A los ciudadanos no, a los políticos sí, dado que es una herramienta que les permitirá seguir en el poder. Nadie podrá detenerlos porque con la creencia de ricos y pobres, subsidiados y no subsidiados y, el muro del Pejín solo causa que los políticos de la izquierda y derecha gobernante y, la izquierda y derecha opositora puedan disfrutar de las mieles del éxito sin tener competencia que los obligue a regresar al verdadero México, al México de la desigualdad, al México con hambre.