Fuente: Captura de Pantalla Chamuco TV y Animal Político

Nacional

Dos realidades y una sola verdad: ¿Hay o no hay medicinas?

Nicole Huerta Herbosch

2 de Julio de 2021

Durante los dos años y medio del Gobierno del presidente López Obrador, padres y madres de niños con cáncer han protestado y denunciado en las calles la falta de medicamentos oncológicos a nivel nacional. Hasta la fecha han transcurrido más de 970 días de exigencias, promesas y críticas.

De todas las protestas debido al desabasto de medicamentos para niños con cáncer, probablemente la más polémica ocurrió hace unos días, cuando el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, dijo en el programa Chamuco TV que la idea de niños con cáncer sin medicamentos es una campaña con una visión casi golpista y que es una mentira que haya desabasto en este tema.

La afirmación por parte de López Gatell ha generado diversas controversias e interrogantes; sin embargo lo único certero en este tema es que no puede haber dos verdades; por lo tanto ¿quién miente en esta historia?

La entrevista al subsecretario Gatell, fue transmitida en el Canal 22 con una duración de una hora con 9 minutos. En ésta se abordaron varios temas, se dijeron muchas cosas, pero revisaré particularmente cuatro declaraciones que hizo el subsecretario: la mentira del desabasto, la corrupción de las farmacéuticas, las 20 personas que protestan y el posible golpe de Estado.


I. La mentira del desabasto:
En la entrevista López Gatell afirmó que el desabasto de medicinas es una mentira generada para aprovecharse de un tema socialmente sensible: “Y entonces se agarraron de bandera, algo que es socialmente muy sensible, que es la niñez y el cáncer, que irremediablemente es una enfermedad que está asociada con dolor humano y sufrimiento. Entonces crearon esta fórmula: los niños con cáncer que no tienen medicamentos; la cual es una mentira”.

La declaración de López Gatell contrasta con los cientos de testimonios que han ofrecido públicamente los familiares de los afectados, médicos, diversas ONG que tienen el problema, así como las autoridades. Por ejemplo, en días recientes representantes del Movimiento Nacional por la Salud y de padres de niños con cáncer aseguraron que actualmente unos 20 hospitales a nivel federal y 15 centros de salud estatales registran entre un 70 y un 90 por ciento de desabasto de medicamentos de quimioterapia. Según sus cifras, este desabasto ha provocado la muerte de 1600 niños en México y ha perjudicado a los más de 19,000 pacientes infantiles que se atienden en hospitales públicos.

Por un momento, pensemos que los padres mienten, ¿es esto posible? Si se tratara de una farsa, lo lógico sería desmentirlo. Pero, por el contrario, el gobierno les da la razón. El director del Insabi, Juan Antonio Ferrer, prometió que para estas fechas comenzarían a llegar los fármacos. Si no hubiera desabasto, nadie tendría que prometerles nada, si no hubiera desabasto, los tribunales no les habrían otorgado amparos para obligar al Estado a proveer las medicinas, si no hubiera desabasto el presidente lo negaría, pero no lo hace; apenas esta semana AMLO volvió a reconocer la falta de medicamentos oncológicos y explicó que en específico faltan 4 de los 25 fármacos que se necesitan para atender a los menores.

AMLO promete que el problema se va a resolver pronto, pero lleva más de 20 meses diciendo lo mismo. Por otro lado, contrario a las afirmaciones de López Gatell, hay evidencia de que no sólo hay deficiencias en la adquisición de fármacos para cáncer sino que hay un desabasto generalizado. Según Enrique Martínez, fundador del Instituto de Investigación e Innovación Farmacéutica, organismo que desde hace 20 años monitorea las compras gubernamentales en el sector salud; explicó que a nivel nacional el desabasto general de medicamentos rebasa el 40 por ciento. De igual forma, el informe denominado Mapeo del desabasto de Medicamentos de México, realizado entre febrero de 2019 y abril de 2021, registra 4500 reportes que detallan la falta de alguna medicina. Los resultados exponen que el IMSS, que por mucho es la institución que más pacientes atiende en el país, concentra el mayor número de reportes por desabasto con un 43 por ciento, seguido del ISSSTE y del Insabi con un 28 y un 21 por ciento, respectivamente.


II. La corrupción de las farmacéuticas:

Es evidente que el desabasto de medicinas no es ninguna novedad, siempre ha existido, pero no en los niveles que se tiene actualmente. Ya estamos a casi 3 años del gobierno de AMLO, el desabasto sigue y la 4T no ha sido capaz de poder articular un nuevo sistema y ahora más que nunca se ve aún más acentuado y ¿por qué se elevó?, según López Gatell por la culpa de del PRI, del PAN y de las farmacéuticas.

López Gatell afirmó lo siguiente: “Tenemos documentado que grupos de ciertos partidos políticos, lo digo clara y abiertamente: el PRI y el PAN, donde tenemos ex funcionarios, funcionarias, legisladores de esos dos partidos que participaron en el jugoso negocio de la corrupción del abasto de medicamentos en administraciones pasadas, (..) el sexenio de Fox Calderón, el sexenio de Peña Nieto y hoy están profundamente dolidos porque hemos cambiado la lógica de adquisición de medicamentos y hemos abierto al mercado mundial quitando monopolios y oligopolios locales”.

Durante la administración del expresidente Peña Nieto, el gasto total en la compra de medicamentos e insumos fue de 335 mil millones de pesos. Sin embargo, el asunto se volvió opaco cuando se dio a conocer que únicamente fueron beneficiadas con el 90 por ciento del presupuesto total. Estas empresas fueron: Grupo Fármacos Especializados; Farmacéuticos MAYPO; DIMESA; Ralca; Comercializadora de Productos Institucionales; Savi Distribuidores; Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México; Compañía Internacional Médica; Comercializadora Pantamed y Vitasanitas.

Basta con revisar el último sexenio para darse cuenta de que en años anteriores había corrupción, fallas administrativas, actos irregulares y grandes negocios para empresarios y políticos. Sin embargo, ¿qué hizo o está haciendo el gobierno de la 4T al respecto? AMLO, quien tiene como principal objetivo combatir la corrupción, cambió la forma en la que se compraban las medicinas e insumos médicos. ¿Cómo lo hizo? Primero pasó la compra de fármacos de lince a la Secretaría de Hacienda. Sin embargo, esa táctica fracasó, por lo que el Gobierno pidió a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos que se encargará de adquirir los medicamentos ¿funcionó?, no, porque el organismo no tiene experiencia, conocimiento ni personal suficiente para tan importante y complejo trabajo.

En resumen, es fecha que todavía no se encuentra una forma eficiente para realizar las compras de medicinas. Ahora, en paralelo al cambio en las compras, el gobierno también vetó a las tres principales distribuidoras de insumos médicos de México, señalandolos de prácticas monopólicas, lo que derivó en un problema de logística. De ahí que a finales de febrero el Director General de Gestión de Servicios de Salud del Insabi, Adalberto Santaella, envía a los directores del IMSS la famosa circular “Sálvese quien pueda”, donde recomendaba a los funcionarios comprar los medicamentos donde fuera, como fuera y al precio que fuera.

Nadie discute que es buena la intención de querer acabar con la corrupción y con las prácticas monopólicas del pasado, sin embargo el problema es la puesta en práctica. El Gobierno de AMLO cambió la forma de adquirir los medicamentos sin antes tener la certeza de que los iba a poder conseguir de otra forma. La desorganización e improvisación de sus acciones es lo que hoy mantiene el problema del desabasto y nadie defiende a las farmacéuticas. Es claro que están viendo por sus intereses y no por las necesidades de los enfermos. El gobierno debió prever que su lucha contra la corrupción tendría consecuencias y no lo hizo. Han pasado dos años y medio y la lucha no ha tenido ningún triunfo. La 4T no ha dejado de beneficiar a las mismas empresas de siempre, no ha podido resolver el desabasto y tampoco formalizó las denuncias de corrupción. Según datos de compra, ocho de las diez compañías que concentran la venta de medicamentos en el pasado fueron contratadas por el gobierno de Andrés Manuel. Además, hasta la fecha no hay ni una sola prueba ni denuncia oficial contra ninguna farmacéutica por supuestos actos de corrupción. La corrupción debe de ser combatida, ¿pero a qué costo?, ¿se vale llevarse de corbata a los enfermos?


III. Las 20 personas que protestan:

Para el subsecretario, su realidad es que solamente se manifiestan las mismas 20 personas desde el principio de su sexenio: “Si cualquier ciudadanía quisiera tener una constatación rápida, se podría hacer esta pregunta ¿por qué si los niños de México no tienen medicamentos, sólo vemos a 20 personas haciendo manifestaciones y cerrando el aeropuerto? Son las mismas 20 personas desde que empezó el sexenio, entonces ahí es donde uno empieza a darse cuenta de que son grupos fomentados, fabricados y desconozco si están en una nómina”.

Quizás a Gatell se le acabaron los dedos para contar o vive en una realidad muy distinta a la que se tiene desde hace dos años y medio, pero hay más de 20 personas afectadas por el desabasto. Es un concepto poco científico creer que porque no ves algo no existe. Siguiendo la narrativa de López Gatell, él dice que siempre vea las mismas 20 personas, cuando apenas el pasado 30 de junio, decenas de familiares de niños con cáncer bloquearon el acceso a la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y no sólo hubo movimientos en la capital, asimismo hay cientos de familias de menores exigiendo atención en Yucatán, Jalisco, San Luis Potosí, Nuevo León, Colima, Guanajuato, Oaxaca, Guerrero, Chihuahua, Chiapas, Puebla, Quintana Roo y Veracruz. En total, son cientos de personas las que participaron en las protestas de esta semana, no veinte.


IV. Golpe de Estado:

Por último, López Gatell llegó a extremos inimaginables y señaló que las protestas de los padres de niños con cáncer tienen un fin golpista: “Este tipo de generación de narrativas de golpe, a veces se ha conectado en la historia de Latinoamérica con golpe de Estado y esta idea de los niños con cáncer que no tienen medicamentos cada vez lo vemos más posicionado como parte de una campaña más allá del país, de los grupos de derecho internacionales que están buscando crear esta ola de simpatía en la ciudadanía mexicana ya con una visión casi golpista”.

Sus declaraciones fueron tan abrumadoras que más tarde dijo que sus comentarios habían sido malinterpretados, que empatiza con los padres de los niños con cáncer, a lo que estos respondieron que su lucha no tiene como objetivo golpear al gobierno, sino conseguir las quimioterapias para sus hijos. Más allá del cambio de opinión de López Gatell, los funcionarios de la 4T se caracterizan porque les gusta acusar golpes blandos por todos lados, desde el Poder Judicial que otorga amparos a sus reformas, desde los medios de comunicación que dicen mentiras y calumnias, desde los grupos feministas que rayan muros hasta las madres que piden el regreso de las instancias infantiles. La ideología del golpe blanco es una de las más repetidas y compartidas por los integrantes de la 4T y sus simpatizantes. Estos aseguran que los grupos políticos opositores pactaron con el poder económico para desestabilizar a López Obrador y causar su eventual caída. Esta idea es tan real para algunos como ridícula para otros. Lo cierto y lo que no se puede perder de foco es que el desabasto de medicamentos es real, comprobable y crítico.

Para contrarrestar el desabasto de medicinas, no basta con las peleas entre la derecha y la izquierda para resolverlo. Tampoco basta con prometer que se resolverá porque las cosas no se arreglan por cuestión de magia y eso ya lo vimos. Lo que falta y urge es que ambos equipos se pongan a trabajar, que consigan los medicamentos y que garanticen el derecho humano a la salud.