politíca_social_greek_weird_wave_cine_ortodoxo_griegos

Frame Dogtooth. / Fuente: Gustavo A. Romero

Cine

Dogtooth y el inicio de la “Greek Weird Wave”

Gustavo A. Romero

26/Febrero/2021

Dogtooth, del director griego Yorgos Lanthimos, marcaría el inicio de una ola denominada Greek Weird Wave.

La cinematografía griega ha sufrido diferentes cambios desde su inicio. Pasando por los musicales hasta el soft porn, la variación que a constituido la cinematografía de este país es ambivalente frente a la ideología del estado; un estado que ha impuesto su doctrina por medio de, y en palabras de Rea Walldén, semiótica y teórica del cine, la educación, el ejército, la policía, los medios de comunicación y la iglesia cristiana ortodoxa. La disciplina impartida permea a las familias de una estructura patriarcal y nacionalista que se mantenía en constante construcción apoyada por el slogan que surgió a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. “Fatherland, Religion, Family” o “Patria, Religión y Familia”, por su traducción del inglés, constituye a, según Effi Gazi en “Fatherland, Religion, Family”: Exploring the History of a Slogan in Greece, ‘el núcleo de la doctrina del conservadurismo: tradicionalismo, familias patriarcales, valores religiosos y la moralidad’” (Gazi, 2013).

Movimientos como el New Greek Cinema (NEK), que se gestó en los años setenta, permitirían un espacio para generar cuestiones sobre la cultura, social y política, las clases, los géneros y la identidad cultural. Sin embargo, al estar rodeado de una estructura rígida el libre esparcimiento y alcance del nuevo cine se vio frenado a pesar de ser un movimiento “radical en sus intenciones, cuestionando las ideologías e instituciones políticas, desestabilizando las convenciones narrativas y representaciones, rompiendo con la ilusión del cine ” (Walden, 2012). Se necesitaba de un momento en donde fuera claro que el modelo político implantado no era el mejor.

En 2008 la situación política y social en Grecia recaería. Lo que empezaría con el asesinato de un estudiante de 15 años, por parte de un policía, desencadenaría una serie de protestas lideradas por jovenes, generando disturbios a nivel nacional que culminarían con los eventos de diciembre y descubrirían una verdadera crisis política y económica que el país vivía. Dicha crisis provocaría un deterioro en la vida diaria de los ciudadanos griegos. En este periodo “el cine emerge como un inesperado medio por el cual la estética provee un acceso cognitivo y afectivo paradójico a este encuentro sin precedentes” (Psaras, 2016). La cinematografía de este país tomaría una posición que se vería directamente influenciada por la crisis latente. Cineastas como Pano Koutras, Athina Rachel Tsangari o Yorgos Lanthimos le darían la identidad a una nueva ola con películas que se catalogaron como filmes inexplicablemente extraños por la forma más que por el contenido. El cine se plantearía como un medio para provocar preguntas adjuntas a interpretaciones que venían con los movimientos y revueltas que en 2008 sucedían.

Dogtooth (2009), largometraje de Yorgos Lanthimos, abriría el lapso de tiempo en el que vivió la Greek Weird Wave. Se nos muestra a un padre que impulsa a su familia a permanecer dentro de casa para beneficio y perjuicio de la misma, el breve contacto con el mundo exterior apoyaría el hecho de que la realidad que viven no es la definitiva, a esto se le opone el padre de familia. La cinta parece estar construida sobre valores similares a los de una familia ortodoxa. No abandona por completo las estructuras establecidas por el estado en las décadas previas. En palabras del director sobre la película, para el portal Electric Ship, “la película nunca empezó como una historia sobre una familia disfuncional como tal [...] la idea inicial es sobre un hombre que llegaría a los extremos para proteger a su familia y que intentaría mantener a su familia unida manteniendo a sus hijos fuera de cualquier influencia del mundo exterior”. Sin embargo, lo que representa a la familia en la cinta se aleja de mantener a una consanguinidad ejemplar unida. La unidad parental se ve manchada por el orden patriarcal rígido que ocasiona perjuicios el uno con el otro. Denota que ese sistema no puede funcionar para todos los integrantes y que, como sucedía en Grecia, puede decaer en cualquier momento.

La decadencia llega una vez que la actitud extremista del padre transgrede los valores morales preestablecidos. La acciones del padre incita en sus hijos comportamientos agresivos y contrarios al objetivo de mantenerlos encerrados. La manipulación de la verdad para evitar estar fuera de la casa, como decir que no podrán salir hasta que los dientes caninos caigan y vuelvan a crecer o que un hermano inexistente fue devorado por un gato, provoca, respectivamente, que la hermana mayor extirpar los colmillos para lograr salir y que el hermano menor asesinara a un gato que se encontraba en el jardín. Las situaciones absurdas e inverosímiles se codifican en la decadencia de la unidad familiar.

Para el final, y después de que la vida real chocara con la vida artificial que se vivía dentro de la casa, la ansiada libertad que podría conseguir alguno de los tres hermanos se vería obstaculizada por la realidad; como la crisis que el sistema político y social griego sufrió y que dejaría a los ciudadanos ante las circunstancias de un país sin identidad.

Después de Dogtooth llegaron más largometrajes que se inscribieron en la denominada Greek Weird Wave com Stella (2009) de Panos Koutras, Knifer (2010) de Yannis Economides o Homeland (2010) de Syllas Tzoumerkas. Lanthimos sería el pionero de la nueva ola que, a pesar de no autodenominarse como fue nombrado el movimiento al que pertenece, la poca ortodoxa cinta fue un parteaguas con la que que historiadores, críticos y personalidades de la industria denominaron a una camada de directores “extraños” por salir de los cánones establecidos previamente. Al final “¿es simple coincidencia que el país más desastroso del mundo esté haciendo el cine más desastroso?” (Rose, 2011).