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Póster de la película. / Imagen de Netflix

Cine, Entretenimiento

Deliver us from evil, la fe y la fuerza policiaca

Fernando Roura

12 de Mayo de 2021

Deliver us from evil comienza con la frase de que es una película inspirada en historias reales del Sargento Ralph Sarchie, lo que atrapa al público y es una de las razones por la cual dan ganas de ver la película.

Sin embargo, aunque sí existió Ralph Sarchie, sargento de la policía de Nueva York que asegura haberse enfrentado a casos de carácter sobrenatural y escribió el libro del cual proviene el título de la película, en realidad la cinta no se basa en ningún caso real. En su lugar, es un guión original imaginado por los guionistas Scott Derrickson y Paul Harris Boardman. En lo personal me hubiera gustado algo “más real”, porque bien es sabido que la realidad supera a la ficción y, en este caso, la “ficción” no fue lo suficientemente fuerte.

Deliver us from evil es una de las cintas más esperadas del género este año, ya sea por su reparto, su alta producción o su director, que con anterioridad nos ha traído filmes como Sinister (2012), El exorcismo de Emily Rose (2010) o El día en que la tierra se detuvo (2008), que fue un éxito de taquilla.

“Cuando tu radar llama, siempre acabas con puntadas”, “Eres adicto a la adrenalina. Mi radar te la da”, indica el sargento Sarchie. Con radar se refieren a las corazonadas, a la habilidad de detectar el mal en las calles. Desde un inicio nos plantean un Ralph Sarchie con una tendencia a descubrir lo extraño, lo paranormal, sin poder explicárselo. Y ese radar es lo que introduce a su protagonista, poco a poco, en la historia; y con ello al espectador. Filmada como una película de detectives, Deliver us from evil comienza con un simple caso doméstico que da paso a algo más profundo de carácter sobrenatural. Nos introduce al trabajo del Padre Mendoza, el cual tiene sus enfrentamientos demoníacos, y nos mete de lleno en la maldad infernal con un clímax fuerte, pero con otro estilo que se sale de la historia.

La película nos muestra buenos personajes: Sarchie (Eric Bana), con sus conflictos internos, que no logra separar la maldad y violencia gráfica que ve en las calles de su familia, a la cual mantiene a distancia y lo agobia; el Padre Mendoza (Edgar Ramírez), un sacerdote poco ortodoxo que encamina a Sarchie hacia su destino y verdadero lugar en el mundo, el cual no es otro que enfrentarse a lo sobrenatural usando su radar como habilidad especial; así como Jen (Olivia Munn), una chica poseída que asesinó a su hijo de una forma agresiva y extraña, que tiene buenos momentos en la historia y que hace gala de un maquillaje excelente.

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Escena de la película. / Imagen de IMDB

Deliver us from evil cuenta además con una excelsa atmósfera de un estilo de thriller policial Neo-Noir, buena fotografía, manejo extraordinario de las sombras, movimientos de cámara que se meten en la mente de los protagonistas, un gran diseño sonoro que nos hace saltar del asiento y un admirable maquillaje que impacta logrando atrapar al espectador así como emocionarlo hasta el final, para rematar con un exorcismo rápido pero flojo, a pesar de contar con un alto presupuesto y buenos efectos especiales.

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Escena de la película. / Fuente: IMDB

Y es que Derrickson tiene experiencia al enfrentarse con demonios: anteriormente, con El exorcismo de Emily Rose, se inspiró también en la historia de Anneliese Michel, una joven católica alemana que aseguraba estar poseída por seis demonios diferentes, la cual murió en 1976 después de un exorcismo mal practicado. No obstante, Deliver us from evil y El exorcismo de Emily Rose tienen algo más en común: Scott Derrickson no aborda el exorcismo de llen. En el caso de Emily Rose estamos más ante una película de abogados y juicio sobre el sacerdote acusado de la muerte de Emily, mientras que Deliver us from evil nos plantea un caso de criminales, que si bien su maldad es demoníaca, no deja de ser una película de policías y asesinos. Y quizá ese sea su error, porque a Derrickson se le da bien la atmósfera y la mano de obra cinematográfica, pero le faltan, y es mi manera sutil de decirlo, cojones. A pesar de que Derrickson ya tiene experiencia escribiendo historias de terror (Leyenda Urbana 2, Hellraiser: inferno) no se siente en su obra ese miedo y fuerza en el género que poseen directores como Roman Polanski, Dario Argento, David Cronenberg o James Wan.

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Escena de la película. / Fuente: IMDB

Es como si a Scott Derrickson le diera miedo el exorcismo; o de plano los escritores (aparecen acreditados cuatro guionistas) no tienen mucha información sobre el caso en el que se basa la película, ya que las imágenes que nos proporciona Deliver us from evil son similares a exorcismos que hemos visto antes en El exorcista, El rito, The Conjuring, La posesión, El último exorcismo, o incluso en Constantine; hasta el punto de que todo acaba pareciendo un cliché: que el cuerpo se levante, le gire la cabeza, le truenen los huesos, voces sobrehumanas, etc. Yo, como espectador, ya espero algo más impresionante.

No obstante, lo mejor de la película es su planteamiento policiaco, la indagación criminal, las preguntas que se hacen en el aire y la búsqueda de las respuestas. La antesala del infierno, cuando Sarchie recibe llamados de la central de NYPD y poco a poco se encuentra con imágenes paranormales que le giran su mundo de cabeza y lo trastornan, dejando atrás sus convicciones para aceptar lo nuevo, lo maléfico, como algo real más allá de sólo asesinatos realizados por simples humanos. El dualismo del bien y del mal. Existe la bondad, por lo tanto, existe la maldad.

En conclusión, Deliver us from evil es una película entretenida, con buenos elementos para disfrutarla, buenas actuaciones, excelentes escenas de atrapante tensión, pero con un final flojo, ya visto y hasta educativo, porque nos lo explican paso a paso lo que, en lo personal, a mí me perdió un poco.