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Fuente: 20 minutos

Coyote Global

Decepcionado por EE. UU., Turquía mira con cautela a Rusia

Nicole Huerta Herbosch

01 de Octubre de 2021

Erdogan se reúne con su homólogo ruso en Sochi, mientras crece la ruptura entre los aliados de la OTAN, Turquía y EE. UU.

Después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se negara a conceder una reunión a solas con su homólogo turco al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), decepcionado y enfadado Recep Tayyip Erdogan, presidente turco, dijo a los periodistas turcos en una sesión informativa que había conseguido trabajar bien con anteriores presidentes, pero hasta ahora no con Biden. Esto debido a que él y Biden no lograron salvar sus diferencias en una reunión durante su visita a Nueva York y que las recientes conversaciones con el presidente de Estados Unidos habían resultado decepcionantes.

Inmediatamente después de las declaraciones de Erdogan, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense advirtió que cualquier nueva compra por parte de Turquía supondría nuevas sanciones en virtud de la Ley para Contrarrestar a los Adversarios de Estados Unidos. Estás serían a través de Sanciones (CAATSA), diseñadas para disuadir a los “adversarios” de realizar acciones hostiles.

Mientras crece la división entre los dos aliados de la OTAN, Erdogan se reunió el miércoles 29 de septiembre con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Sochi, con el objetivo de estrechar lazos con Moscú.

Tensiones entre Estados Unidos y Turquía
“En Washington, la compra de sistemas de misiles S400 por parte de Turquía no se ve únicamente como la compra de un sistema de defensa, sino que se percibe como una manifestación de la identidad geopolítica de Turquía, que se aleja cada vez más de Occidente y se acerca a Rusia y China”, declaró a Al Jazeera Galip Dalay, miembro asociado de Chatham House e investigador de la Universidad de Oxford.

La alianza turco-estadounidense se definió exclusivamente dentro de un marco de seguridad desde el comienzo del compromiso entre ambas partes, después de que Turquía se uniera a la entonces alianza antisoviética en 1952.

Desde la perspectiva estadounidense, Turquía es un miembro importante de la OTAN y el anfitrión de bases militares esenciales de dicha organización, así como un socio en la llamada “guerra contra el terror” y una línea de defensa contra las amenazas en Oriente Medio.

Todo ello se centra en la seguridad, más que en el compromiso político, las conexiones históricas, la profunda interdependencia económica o los lazos socioculturales.

En tiempos de creciente divergencia en cuanto a la forma en que Ankara y Washington ven las amenazas a la seguridad, el estrecho enfoque en los lazos de seguridad puede llevar a la crisis, e incluso al borde de la confrontación directa.

Los posibles enfrentamientos con las fuerzas estadounidenses durante la Operación Primavera de la Paz de Turquía, una importante incursión militar en Siria en octubre de 2019, se evitaron gracias al inesperado anuncio del entonces presidente Donald Trump. El 6 de octubre, dijo que retiraría a las fuerzas estadounidenses para facilitar la operación turca.

“El presidente Erdogan percibe una amenaza por parte de EE. UU. pensando que le está minando intencionadamente con el objetivo final de sacarle del poder. Esta frustración y percepción de amenaza lleva al presidente Erdogan a buscar una alianza de contrapeso con Rusia frente a EE. UU.”, dijo a Al Jazeera Ozgur Unluhisarcikli, director de la oficina de Ankara de The German Marshall Fund of the United States (GMF).

“Sin embargo, también pone a Turquía en una posición extremadamente débil frente a Rusia, con la que tiene más intereses en competencia que en común”.

Turquía y Rusia son los competidores que cooperan. Apoyan a actores opuestos en Siria, Libia, el Cáucaso y los Balcanes. Sin embargo, Turquía tiene vínculos económicos más profundos con Rusia que con Estados Unidos. Por ello, Moscú y Ankara se cuidan de que las divergencias geopolíticas no pongan en peligro el comercio.

A diferencia del desequilibrio de las relaciones con Estados Unidos, Ankara considera que la relación con Rusia es “manejable”, ya que Moscú carece de la influencia de Estados Unidos.

Aunque la dinámica del poder económico puede inclinarse a favor de Moscú, ya que Turquía depende en gran medida de las exportaciones de gas ruso y los millones de turistas rusos aportan valiosas divisas, Turquía es el principal exportador de productos agrícolas y textiles a Rusia.

En caso de hostilidades, Rusia y Turquía también pueden socavar más fácilmente los intereses del otro. Turquía ve a Rusia como un recurso que puede utilizar para reforzar su soberanía estratégica, mientras que Rusia ve a Turquía como una herramienta para aumentar su propia autoridad como gran potencia.


Cumbre de Sochi
Según el secretario de prensa de Putin, Dmitry Peskov, la reunión del miércoles entre Erdogan y Putin fue “la más completa desde el inicio de las relaciones bilaterales”.

Aunque consternado por el desaire de Biden, Erdogan habló de los sólidos lazos que Turquía ha establecido con Rusia. Refiriéndose a su reunión en Sochi con Putin, dijo que tratará todos los temas clave de sus relaciones bilaterales, incluso en una reunión individual en la que tomarán algunas decisiones críticas.

El conflicto en Siria encabezará la agenda de la reunión entre ambos líderes, ya que Rusia ha incrementado recientemente sus ataques en Idlib, el último bastión de las fuerzas de la oposición siria respaldadas por Turquía.

Algunos analistas afirman que la escalada de Rusia en Idlib (Siria) es una preparación para un asalto mayor o una forma de ejercer más presión sobre Turquía.

Turquía considera estos ataques como violaciones del Acuerdo de Sochi, firmado en 2019 entre Turquía y Rusia. En Ankara crece la preocupación de que una guerra a gran escala en Idlib pueda desencadenar una nueva ola de refugiados hacia Turquía.

Un alto funcionario turco dijo a Bloomberg que Erdogan también “instará a Putin a ayudar a retirar a los militantes kurdos sirios de las zonas cercanas a la frontera turca”.

Recientemente ha habido conversaciones entre el YPG y funcionarios rusos. Turquía se opone firmemente a estas conversaciones. Rusia también proporciona protección a las YPG en zonas cercanas a Tal Rifat, Tal Abyad, Manbij, y su presencia junto a la frontera turco-siria.

Pero, aunque el punto más importante de la agenda de la reunión entre Putin y Erdogan es Siria, si Erdogan cumple su declaración de que Turquía podría comprar un nuevo lote de los sistemas S-400, el futuro de las relaciones entre Turquía y Estados Unidos también podría estar en juego.