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Bienestar

Cuál es la finalidad de las relaciones de pareja

Paola Marcial

1 de Junio de 2021

Las relaciones de pareja son el tipo de relaciones interpersonales que se vuelven más significativas en la vida de las personas, por lo tanto, la persona y la relación que tengamos con ella, contribuyen enormemente a la construcción de nuestra identidad.

En redes sociales he llegado a leer, en un par de ocasiones, comentarios que dicen “si estás en una relación y no piensas en matrimonio, es una pérdida de tiempo” o similares. Y me parece bastante preocupante porque quizá es una frase que pudo ser real y legítima hace algunas décadas, pero hoy en día, considero que no necesariamente debe ser así.
Claro que quererse casar es válido, así como proyectar ideas y planes a futuro en los cuales incluyes a tu pareja, pero hay una delgada línea entre eso y creer que el motivo del noviazgo es y debe ser el matrimonio.

Los seres humanos somos seres sociales, pues no hay forma en la que podamos construir nuestra propia identidad sin que ésta se vea influenciada por las relaciones interpersonales que poseemos, no por nada nuestras abuelas nos decían “dime con quién te juntas y te diré quién eres”.


Las relaciones de pareja son el tipo de relaciones interpersonales que se vuelven más significativas en la vida de las personas, por lo tanto, la persona y la relación que tengamos con ella, contribuyen enormemente a la construcción de nuestra identidad.

Usualmente, las personas solemos tener nuestra primera relación de pareja en la pubertad o adolescencia, edad en la cual raramente sabemos con certeza quiénes somos, qué nos gusta o qué queremos. En esa edad, más bien, nos dedicamos a descubrirlo, a construirlo. ¿Y cómo hacemos eso? a través de la experimentación. En este sentido, tener parejas en la adolescencia es sano, constructivo y necesario para nuestro autoconocimiento, pues se trata de un momento crucial de definición de la personalidad.

Y así como en la adolescencia, en la adultez vale la pena rescatar este mecanismo de autoconocimiento a través de las personas con las que nos relacionamos. Pensar que la persona con la que sostienes una relación de pareja ahora será la única y la última con quien estarás puede ser algo limitante, pues siendo adolescente, adulta joven o incluso adulta madura o mayor, no dejarás de conocer personas que puedan ser interesantes para ti, que te puedan enseñar algo, o por quienes puedas desarrollar sentimientos y con quienes, paralelamente, descubras y construyas aspectos de tu personalidad.

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Como había mencionado, la pareja es un aspecto de la vida al que le damos mucho valor como personas y como sociedad, y así como puede ser muy constructivo para nuestra identidad, puede ser destructivo.

En ocasiones, las personas que duran juntas desde la adolescencia hasta la adultez, se ensimisman y la línea de quién es una y quién es la otra se vuelve muy difusa, al grado de que quien eres, lo que quieres para ti y para tu vida, está en función de la otra persona, por ejemplo, el matrimonio.

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En este punto, quisiera compartirte para lo que considero que sirven las relaciones de pareja:

Principalmente, abonan a la parte del autoconocimiento porque sí, aunque claramente conoces a la otra persona, puedes aprender mucho sobre ti misma. Cada persona con la que nos relacionamos es una oportunidad para conocernos mejor.

Realmente no andamos con alguien porque le conozcamos, sino, más bien, porque le queremos conocer y seguir conociendo. En ese proceso encontraremos muchas cosas y aspectos de su personalidad que puede que nos gusten o no. Al inicio de la relación esto no es muy fácil de identificar, pero conforme la etapa de enamoramiento decrece, se puede identificar más claramente lo que te gusta, lo que no y de ahí decidir si lo que no te gusta lo puedes aceptar o simplemente no lo vas tolerar. Justo ahí es donde entra tu autoconocimiento. Si, por ejemplo, sostienes una relación con alguien que fuma, cosa que no te gusta, pero decides aceptar en un principio y en algún punto te das cuentas de que no lo quieres tolerar, la solución no será pedirle a la persona que deje de fumar, sino marcar tu límite y tener presente eso que, para ti, es un mínimo indispensable a la hora de querer otra relación de pareja.


Este ejemplo tan simple del cigarro también aplica para otro tipo de cosas más complejas: no sólo hábitos, sino también ideologías, actitudes, maneras de expresarse, etc. Recuerda que marcar el límite de lo que no te gusta, no necesariamente significa ser intolerante, significa que estás cuidando de ti.
Otra forma de cuidar de ti es identificar lo que sí te gusta a la hora de relacionarte y tenerlo claro y presente para poder tomar la decisión de repetirlo si tienes la oportunidad.

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Con esto, quiero decirte que estar en una relación te puede enseñar mucho, pero también el proceso de ruptura y de reconocimiento de una misma, lo hace. No tengas miedo a cambiar de parecer sólo porque le has prometido un “para siempre” a alguien o porque viste una publicación en redes sociales que te dijo que la finalidad del noviazgo es el matrimonio.

Este tipo de ideas moralistas pueden introyectarnos culpa si hoy estamos en una relación porque HOY y hasta ahora queremos estarlo. No es egoísta reconocer que tener relaciones de pareja nos sirve para muchas cosas como individuos y es válido pensar en el noviazgo como algo a parte del matrimonio.

En realidad, cada noviazgo o relación de pareja que tengas es un proceso de autodescubrimiento y cada que una de ellas termina, estás más cerca no solo de tener una relación más adecuada para ti, a partir del ejercicio de la repetición de lo que te ha gustado en relaciones pasadas y de la evitación de lo que no, sino también estás más cerca de ti.