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Mítin AMLO 2006. Foto: Reforma

Nacional, Opinión

Creo en un solo partido

Ángel Enrique Dupuy

18/Marzo/2021

Para este proceso electoral 2020-2021 y, dado el contexto pandémico que vive nuestro país, los políticos no ven una salida fácil para ganar sus puestos deseados si no es a través de lo que un servidor llamaría la generación ideal de conceptos.

Tercera semana de marzo y las candidaturas de la Ciudad de México, Morelos y Quintana Roo ya se tienen que dar a conocer. Sin embargo, todos los partidos políticos se enfrentan a la disyuntiva de perder en caso de no proponer a la gente que quiere el pueblo. En la Ciudad de México, no hubo partido que tuviera un cien por ciento de transparencia y muchos de los candidatos se registraron a escondidas en el Instituto Electoral de la capital. Por otro lado, en Morelos los precandidatos se han quejado de la venta de plazas para diputados y presidentes municipales desde el gobierno federal y en Quintana Roo de malas prácticas para llegar a la cima, inclusive en este último hubo diputados que pidieron licencia por 2 días a su puesto para participar en las internas y perdieron sin explicación alguna.

No obstante, las creencias de los ciudadanos siguen siendo las mismas que en 2018, el factor López Obrador y las noticias en favor de su partido han logrado mitigar las olas negativas de las prácticas políticas antes mencionadas. La información que se reproduce en la televisión o en los periódicos, que si bien pueden tener sesgos de creencias y marcos de referencia estereotípicos, han permitido que la élite política imponga una opinión política en sus representados para seguir siendo elegidos en la Cámara de Diputados local o al Congreso Federal. El mejor ejemplo son las vacunas, la Alianza Federalista argumenta que “ha hecho hasta lo imposible para conseguir dosis propias para sus estados” o hasta un alcalde de la Ciudad de México impulsó una narrativa para que la gente pensara que él les traería las vacunas de Pfizer.

La pregunta del millón, ¿les sirvió?, la respuesta es afirmativa. La mayoría de los ciudadanos como diría el economista Downs son racionalmente ignorantes en materia política, pero ello le funciona a los partidos políticos para ganar votos con solo lo visible. Para este proceso electoral 2020-2021 y, dado el contexto pandémico que vive nuestro país, los políticos no ven una salida fácil para ganar sus puestos deseados si no es a través de lo que un servidor llamaría la generación ideal de conceptos.

Esta se refiere a una información sesgada y estratificada en favor de una persona o partido político con vistas a que los votantes de un municipio y distrito se creen una imagen pseudo-verídica de los mismos e, inconscientemente, promuevan cámaras de eco. Es decir, si yo te vacuno, les dices a tus amigos, familiares o vecinos de la colonia que yo soy quien te va a vacunar, así se crea una red de redes que promueven la idea de que yo seré su héroe de la película y no, el Gobierno de México. Pero, existe una regla en este concepto, no permitir que varias personas tengan vasta información del mundo político porque si no pueden descubrir mi hechizo.

Zaller argumenta que a mayor disposición de información política, menor probabilidad de que la gente crea sin reflexionar la información proveniente de las élites políticas (Zaller, 2014). Eso es lo que la persona candidata no quiere, que lo cuestionen para refutar o contra argumentar sus ideas, pensamientos u opiniones. Por lo tanto, este término es arriesgado pero es lo que se ha observado y promovido por varios estandartes de la política mexicana para seguir en el poder. ¿Qué esperamos ver en la CDMX, Morelos y Quintana Roo en esta semana de registro de candidaturas? Viejos lobos de la política que construirán una generación ideal de conceptos para mantenerse en el poder y, por qué no, ser un Jorge Hank Rhon o un Andrés Granier que siguen y siguen y nadie les dice u hace nada.