Fuente: Sputnik

Coyote Global

Con una alta abstención, Irán elige como presidente al ultraconservador Ebrahim Raisí

Nicole Huerta Herbosch

21 de Junio de 2021

El Ministerio del Interior iraní informó que el clérigo conservador y jefe del Poder Judicial, Ebrahim Raisí, ganó, con el 65,4% de los votos emitidos, las elecciones presidenciales celebradas el viernes 18 de junio en Irán.

En el marco de las elecciones presidenciales en Irán, el clérigo ultraconservador Ebrahim Raisí se impuso este viernes con más del 61% de los votos emitidos, según los resultados publicados por el Ministerio del Interior, en unos comicios marcados por la baja participación ciudadana en comparación con rondas anteriores. La abstención, habría rozado el 50%.

El ministro del Interior, Abdolreza Rahmaní Fazlí, anunció en una rueda de prensa que el Raisí obtuvo 18.926.345 votos del total de 28.933.004 votos emitidos, es decir, el 65,4%.

Más de 59 millones de iraníes estaban convocados a las urnas, por lo que la participación fue del 48,8%, la más baja de todas las elecciones presidenciales celebradas en la República Islámica.

Los otros tres candidatos fueron Mohsen Rezaí, que obtuvo 3,4 millones de votos; Abdolnaser Hematí, que logró 2,4; y Amirhosein Qazizadeh Hashemí, que rozó el millón. El resto de los votos (más de 3,7 millones) fueron nulos, dijo el ministro.

Antes del anuncio oficial de los resultados, los tres rivales del Raisí en las elecciones reconocieron su derrota y felicitaron al riguroso clérigo, que es uno de los funcionarios sancionados por Estados Unidos.

Hematí, el único candidato moderado y ex gobernador del Banco Central, expresó en un mensaje en Instagram su esperanza de que el próximo gobierno, que tomará posesión en agosto, "mejore la situación de la población y genere orgullo para la República Islámica."

El Raisí también fue felicitado por el presidente Hasan Rohaní, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, así como por los líderes de Rusia, Vladimir Putin, y de Irak, Barham Salih, entre otros.

La victoria del Raisí fue clara debido a la debilidad de sus oponentes y a la descalificación previa por parte del Consejo de Guardianes de algunos candidatos importantes del sector reformista y moderado.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, elogió la "épica" participación popular en las elecciones y declaró que el "principal ganador" de los comicios es la nación iraní.

También destacó que la voluntad del pueblo de acudir a las urnas no se vio afectada por la pandemia de coronavirus ni por los llamamientos a la abstención, aunque la realidad es que la participación fue baja para los estándares del país.

Mientras tanto, Raisi, el octavo presidente de la nación iraní desde que la Revolución Islámica de 1979 derrocó a la monarquía, dijo que se reunirá con la administración saliente, el Parlamento y las élites "para resolver los problemas del país".

Tras pasar la mayor parte de su carrera en la judicatura, Raisi se convirtió en custodio de la fundación religiosa Astan Quds Razavi, la mayor del mundo islámico, por lo que logró alcanzar un gran poder e incluso aparece como el principal favorito para suceder al Gran Ayatolá Jamenei al frente del país.


Crisis económica y negociaciones nucleares:

Raisí toma el relevo del moderado Hasan Rohaní, que lleva ocho años en la presidencia. Hereda un país en plena crisis económica, debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos después de que el expresidente Donald Trump decidiera romper con el acuerdo nuclear de 2015.

El ultraconservador Raisí siente un fuerte recelo hacia Occidente y Estados Unidos, pero las cuestiones internacionales y las decisiones sobre el acuerdo nuclear no dependen de él, ya que son competencia exclusiva del líder supremo, Alí Jamenei.

Sin embargo, internamente se teme que aumenten las restricciones a las libertades sociales, así como la persecución de los disidentes y la censura. Para la oposición en el exilio, Raisí es la encarnación misma de la represión y asocian su nombre a las ejecuciones masivas de detenidos de izquierdas en 1988, cuando era fiscal adjunto del tribunal revolucionario de Teherán.