Imagen de QuestionPro

Nacional

Como quieras, pero vota

Tess Vázquez

1 de Junio de 2021


Este 6 de junio el futuro de México está en nuestras manos

Hoy inicia la cuenta regresiva para conocer quiénes serán esas personas que nos representarán en el gobierno por los próximos años. En el periodo electoral comprendido entre 2020 y 2021 vamos a escoger 4,180 cargos, haciendo de esta una elección sin precedentes.

Sin embargo, lo que también ha hecho destacar esta carrera electoral ha sido la ola de violencia con más de 80 candidatos asesinados en el país, amenazas del crimen organizado sobre la instalación de casillas en ciertas zonas y, encima de todo, el hartazgo generalizado que surge en la sociedad al no existir opciones de representación real y conformarse con “lo menos peor”. Estos fenómenos, tristemente, pareciera ser la constante sin importar los millones de pesos que invirtamos en política y seguridad año con año, nuestro México pareciera estar infectado de un cáncer de corrupción, mediocridad y violencia cuando hablamos de la política nacional.

Aunque no todo está perdido. Cuando el panorama pinta más desolador, es justo el momento preciso para tomar las riendas de lo que queremos construir en el futuro. Es menester que como ciudadanos, no sólo salgamos y ejerzamos el derecho del voto, sino que pensemos bien a quién le otorgamos el privilegio de ser nuestro representante. Existen distintos patrones al momento de votar, cada quien se fija en cosas distintas; sin embargo, el problema es que la vara para medir a un candidato se encuentra tan baja que casi pareciera no importar en qué nos fijemos si todos son la misma basura. Más, tenemos la posibilidad de cambiarlo.

Fuente: INE


En los últimos años, la ciudadanía ha olvidado que contamos con un superpoder: la capacidad de elegir. Pareciera ser redundante y obvio, pero la forma en que elegimos tiene repercusiones en el resultado final, más allá de quién gane. Existen distintos mensajes incluidos al momento que nos presentamos a la casilla, dentro de los más relevantes han sido el abstencionismo, nulidad del voto, el voto de castigo y el voto útil. Estadísticamente, pareciera ser que lo que elegimos individualmente no se ve reflejado en el agregado, pero históricamente estas estrategias electorales han tenido mensajes fuertes para la política electoral de los países.

Hablemos primero del abstencionismo y la nulidad del voto. La mayor parte de las veces, las personas optan por omitir su voto por apatía o rechazo a la política en general; también, existe otro sector que genuinamente no ve en las opciones disponibles una opción que represente sus ideales o preferencias.

¿Qué pasa cuando anulas tu voto o te abstienes de votar?
En realidad, sí es posible visualizar cuánta personas se autoexcluyen de las elecciones, pero lo que sucede en realidad es que mientras tú decides no participar, digamos que se hace más factible que se elija a una persona que no represente los intereses de la población en general.

Tomemos como ejemplo que el total de la población votante fueron 10 personas, en las elecciones pasadas sólo participó el 63.2% de la población, por lo que, redondeando, sólo participaron 6 personas. Ahora sí de esas 6 personas, cerca del 3% anuló su voto, nos da un escenario donde cerca de 5.8 personas deciden el futuro decide sobre la población de 10.

Tal como pasó en 2018, el candidato ganador a la presidencia, consiguió el triunfo con un poco más del 53% de los votantes, de tal suerte que, si lo trasladamos a nuestro ejemplo, tendríamos un presidente elegido sólo por 3.1 personas de una población total de 10. Lo cual resulta problemático pues no existirá un sentimiento de afinidad generalizado que podría contribuir, nuevamente, al rechazo a la política en general formando un círculo vicioso.

Imagen tomada del Reforma


El siguiente fenómeno que abordaremos es el del voto de castigo. Éste creo que ha sido el mecanismo político más utilizado en los democracias a través del tiempo. Cuando una fracción de la población se encuentra en descontento con la forma en que se ha llevado la toma de decisiones, ya sea por un partido en general o la persona que encabeza alguna de las posiciones, que se busca sacar del poder a dicho ente.

Este mecanismo fue utilizado justamente en las elecciones de 2018 y 2000 en México, así como en Brasil con Bolsonaro después de los escándalos de corrupción derivados de Odebrecht, Europa en general en los primeros años de la década de los 2000, entre otros. Este es el mensaje sine qua non de que algo no está bien y que urge reformarse o morir. Es sumamente triste ver que, en algunos casos, la clase política se niegue a abrir sus plataformas a nuevos horizontes. Tal como hemos visto en el plano de los derechos humanos, existe una progresividad en las necesidades de las personas, por lo que no puedes proporcionar las mismas soluciones a problemas que están constantemente en transformación.

Asimismo, el casarse con una sola plataforma ideológica o estrategia electoral es condenarse directamente al obsoletismo y creo, es eso lo que le ha pasado a nuestros partidos. Esa poca flexibilidad de adaptación que no ha logrado convencer lo suficiente como para que los incrédulos voten o para que los anulistas apuesten por alguna plataforma. Todavía quedan algunos creyentes de la democracia que ven en su voto como ese sistema de premios y castigos, pero es muy triste ver que últimamente en nuestro país nos hemos conformado con el lema de “lo menos peor”.


El siguiente mecanismo es el voto útil. Este puede considerarse una variante del voto de castigo, al trasladar las preferencias de aquellos que no quieren que el partido mayoritario quede nuevamente, hacia la opción que tenga más posibilidades de tumbarla. El voto útil si bien es un mecanismo completamente válido, hace que las personas tengan que renunciar a sus creencias personales con la finalidad de impedir que el otro llegue.

En algunos casos el voto útil ha ayudado a impedir que regímenes autoritarios se perpetúen en el poder al impedir que el fraccionamiento del voto consiga darle la victoria a alguien no elegido por la mayoría. Pongamos nuevamente un ejemplo hipotético, existen 3 candidatos en boleta donde el candidato A tiene 40% de las preferencias electorales, el B tiene 35%, el C tiene 25% igualmente. Si una fracción de los votantes de C le otorga el voto a B, B tiene una posibilidad real de poder ganarle a A al encontrarse sólo a 5% de distancia, mientras que C tendría que conseguir muchos más votos. A esto se le llama voto útil, si bien no estamos eligiendo a nuestra primera opción porque no tiene posibilidades reales de llegar, pero si estamos impidiendo que A, aquel que queremos evitar que llegue, triunfe.

Imagen de elDiario.es


Una vez abordados los típicos sistemas de votación, quiero proponerte el cliché conocido como voto informado. Todos hemos escuchado de este y sé que es muy idealista creer que todos nos iremos por visualizar propuestas en lugar de guapuras, dádivas, carisma o lo que sea que te llevó a escoger a tu candidato y/o partido predilecto. Sin embargo, creo que existe una obligatoriedad que va de la mano con nuestro derecho al voto y es justamente saber a qué le estás dando tu voto.

Si bien es cierto que el voto libre te permite elegir por cualquier motivo que creas conveniente, debería ser igualmente importante como ciudadanos entender cómo va influir esa decisión no sólo en tu esfera personal, sino en el futuro de nuestro país. Aunado a esto, debe de existir un deber correlativo a aquellos que buscan un lugar en la administración pública de plasmar sus propuestas de una manera clara y entendible a toda la población para poder establecer bien los compromisos que van ligados a su candidatura.

El voto informado no sólo permite que conozcas, sino que los obliga a ellos a tomar ese esfuerzo extra por convencer, comunicar y cumplir las expectativas que siembran al momento de las campañas electorales. Es bien conocido que al momento de intentar convencer que les des tu voto nos prometen hasta las perlas de la Virgen, pero al momento del cumplimiento nadie sabe dónde quedaron los compromisos de campaña.

Al saber qué votamos y exigir mecanismos y tiempos específicos para el cumplimiento regresamos a las personas el poder sobre las riendas del país. Si bien existen organismos destinados a observar más de cerca las decisiones de gobierno, es nuestro trabajo como parte fundamental de una sociedad, el exigir respuestas de aquellos a los que llevamos a los curules.

El próximo fin de semana estaremos dándole el poder a miles de personas para tener injerencia sobre nuestras vidas y las de nuestros vecinos por lo que tal como cuando nos informamos sobre la adquisición de un seguro de gastos médicos, un coche o al firmar un contrato, deberíamos de tomar el mismo compromiso previo a llegar a depositar nuestro voto a las urnas. Este 6 de junio vota por quién y cómo quieras, pero infórmate y ayuda a otros a hacerlo también.