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Bienestar

Cómo no perder la motivación

Paola Marcial

3 de Mayo de 2021

Encontrar motivación y mantenerse motivada se ha convertido en un reto, ¿sabes cómo hacerlo?

La motivación es ese empuje que nos hace realizar y completar actividades, desde las más simples como levantarnos de nuestra cama y meternos a bañar por la mañana, o tan complejas como atender a las clases de la universidad. En ambos casos hay una meta detrás de esa actividad en concreto: el estar presentable para la primera clase de la mañana o el obtener un título universitario.

Con la llegada de la pandemia, nuestra forma de vida ha cambiado radicalmente y con ella, nuestros sentires. Después de haber pasado más de un año en constante aislamiento, después de haber dolido por pérdidas de amigas, familiares, después de haber dolido por nuestras propias expectativas sobre lo que queríamos hacer en este tiempo que hubiésemos deseado pasar en otra parte, después de todo esto, es normal sentirnos cansadas. Es normal sentir desesperanza, desesperación, frustración, decepción… y una lista interminable de sentimientos no placenteros.


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Sin embargo, por más que este sentir sea colectivo, el mundo sigue girando, la vida sigue pasando y las cosas que están a nuestro cargo tienen que seguir haciéndose. No creo que hable sólo por mí misma cuando digo que llega un punto en el que los estímulos motivacionales que vienen del exterior (como el dinero o el reconocimiento de otra persona) no nos son suficientes para realizar nuestras actividades, y si miramos hacia la motivación intrínseca, esa que desea autorrealización y crecimiento personal, tampoco nos alcanza.

En realidad, las ganas de continuar faltan, nos movemos por inercia, sobrevivimos “por pura ansiedad”. Entonces, ¿ahora cómo logramos que nos haga sentido lo que hacemos y que, así, lo podamos realizar y completar?

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Para empezar, el diálogo interno que tengas contigo misma es fundamental, sé que es difícil pensar positivo todo el tiempo, pero puedes comenzar tratando de eliminar los negativos. Pues, por más que en tus adentros digas que son de “broma”, es innegable la influencia que nuestros pensamientos tienen sobre nuestras acciones y sobre nuestra actitud ante las situaciones.

También es importante tener un corte en el tiempo y espacio que es para nuestros deberes de trabajo/escuela y el que es para nosotras mismas. Tener la escuela y el trabajo en casa pueden hacer esta división un poco difusa, por eso hay que marcarla: podemos comenzar definiendo un espacio específico donde tomaremos clases, haremos tarea o asistiremos a juntas; después, otro en el que nos vamos a relajar viendo películas, escuchando música o leyendo; para así, no combinarlos.

De igual forma, con el tiempo hay que ponernos límites, escoge una hora de cada día en la que te desconectes por completo de la escuela y el trabajo y sólo te dediques a hacer algo que te guste, que disfrutes hacer y que estimule tu creatividad. Algunas ideas pueden ser dibujar, pintar, escribir o cocinar. Despejar tu mente te ayudará a regresar más alegre, tranquila y con mejor capacidad para concentrarte.

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Por otro lado, es muy importante no perder de vista tus metas. A veces hacemos las cosas en nuestro día a día por costumbre y perdemos de vista la mayor razón por la que lo estamos haciendo, nos olvidamos de que cada día es un granito de arena y aunque al final del día un granito de arena puede parecer insignificante cuando lo vemos aislado, si somos constantes, al voltear atrás podremos ver una enorme playa.

En cuanto a estas metas, no tienen que ser extraordinarias, comienza con metas a corto y mediano plazo, que sean realistas en cuanto al tiempo en que las planeas realizar y a tus habilidades, para que así, no sean tan pesadas al grado que te estresen y agobien, ni tan fáciles que te aburran y las abandones. Es recomendable hacer una lista para que, si en algún momento sientes que pierdes el sentido, la lista te ayude a recordarlo.

En el día a día, es importante celebrar tus pequeños grandes logros y reconocer el mérito propio que tiene haber concluido una actividad tan sencilla como haberte levantado a tomar clases en tu escritorio y no en tu cama. Sin olvidar que, aunque parezca un granito de arena muy pequeño e insignificante en el momento, realmente hará la diferencia a largo plazo.

Por último, pero no menos importante, tener una red de apoyo es una fuente de motivación externa muy valiosa, pues a veces cuando por ejemplo tenemos una meta individual sobre hacer ejercicio, sentimos que no pasa nada si un día (o dos, o una semana) no lo hacemos, pues sentimos que no le estamos fallando a nadie. En cambio, si te comprometes con otras personas a recorrer ese camino juntas, puedes motivarte más. Desde el sentir que tienes que rendirles cuentas a otras personas, hasta el ver cómo esa última abdominal en la que quieres abandonar, las otras sí la están dando y eso te da el empuje para darla también.

Todas queremos tener nuestra playa, y tú ¿qué harás hoy para conseguir granitos de arena que sumen a tu playa?