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Coyote Global

Biden ¿el ambientalista?

José Shaddai Olvera

4/Enero/2021

A Joe Biden le espera un camino difícil de recorrer si quiere llevar a cabo la más ambiciosa agenda climática jamás sucedida por un líder como candidato presidencial.

Cuando Joe Biden, el exsenador y vicepresidente en la administración Obama; ganó la presidencia de Estados Unidos en el mes de noviembre, parecía una enorme oportunidad para restaurar la posición del país como un líder en la lucha contra el cambio climático, después de que el expresidente Donald Trump se retirará del acuerdo climático de París. Sin embargo, su agenda climática, la más osada que se ha presentado por parte de un candidato presidencial fuerte, tendrá que enfrentarse a una poderosa oposición republicana en el Congreso.

En los Estados Unidos el tema sobre el calentamiento global sigue siendo un tema meramente partidista, por consiguiente un gran amplio de la sociedad de aquel país lo considera un tema importante, pero no tanto como para contribuir en su solución. “El calentamiento global sigue siendo un tema partidista en Capitol Hill, dividiendo a republicanos y demócratas, eso va a limitar los logros que Biden puede conseguir”. – Vicki Arroyo, directora ejecutiva del Centro Climático de la universidad de Georgetown, Washington DC.

El tiempo no puede pasar y Biden lo sabe. Para el 2021 se presentará una nueva ronda de compromisos en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima en Glasgow, Reino Unido, donde China y la Unión Europea ya se preparan, dentro de un panorama donde estos dos bloques han tenido una actuación significativa para cumplir sus acuerdos, y el nuevo presidente electo quiere estar ahí.

El 23 de noviembre, John Kerry fue nombrado como enviado especial por parte de Biden para cubrir el asunto dándole un asiento dentro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Que John Kerry haya sido llamado para hacerse cargo no suena tan descabellado si revisamos que el hombre, ex secretario de estado bajo la administración Obama fue una pieza clave para mediar en el acuerdo original de París.

La cuestión crucial es marchar hacia Glasgow para convencer a la comunidad global que cualquier normativa o legislación que se ponga en marcha pueda ser efectiva y creíble. Sin la necesidad de esperar una reversión en cuatro u ocho años cuando se elija a un nuevo presidente, como sucedió con su compromiso de reducir en al menos un 26% las emisiones de gases de efecto invernadero entre los años 2005 al 2025.

Este camino no será fácil.

Como primer paso Biden tendrá que ser innovador en la construcción de una legislación junto con el Congreso para avanzar en su promesa climática. Con la economía estadounidense tambaleándose tras la pandemia del COVID-19, muchos esperarían que su plan económico podría utilizar un paquete de estímulos para aumentar las inversiones federales en energía baja en carbono e infraestructura verde.

Lo segundo sería restaurar lo que se eliminó durante la administración Trump, la cual, se dedicó en revertir docenas de regulaciones ambientales, incluidas las dirigidas a las emisiones de vehículos, centrales eléctricas e instalaciones de petróleo y gas. Sin embargo, este trabajo significa comenzar de nuevo y elaborar nuevas reglas. Por lo que Biden podría encontrarse con una hoja en blanco para acelerar el progreso que se había tenido en años anteriores, pero también combatir contra sectores energéticos impulsados por carbón los cuales, no quieren volver a ceder terreno en el negocio.

El tercer paso, tendrían que ser medidas para que el segundo paso suceda. Un ejemplo, dado por el Consejo de Liderazgo Climático, una organización sin fines de lucro con sede en Washington D.C, sería la creación de un modesto impuesto de US$40 por tonelada sobre las emisiones de dióxido de carbono, el cual, podría aumentar con el tiempo, con el objetivo de reducir las emisiones estadounidenses a la mitad para el 2030. Esta propuesta podría ser significativa, ya que es una idea que tiene respaldo entre muchos conservadores y líderes empresariales que están preocupados por el clima.

¿Podrá Biden llevar a cabo su fuerte política climática como lo ha estado remarcando desde el inicio de su campaña?

¿Realmente podrá revertir de manera fuerte y duradera lo que se deshizo en 4 años?

¿Tendrá la diplomacia para convencer por la vía legislativa y hacer sus propuestas bipartidistas para deshacer la lucha política sobre el tema?