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El Secretario de Defensa, el General Lloyd Austin el día de ayer en la comparecencia informando los ataques/Imagen del Wall Street Journal

Coyote Global

Ataques remotos Siria: el primer paso hacia un nuevo acuerdo nuclear con Irán

Mauricio Vázquez Medellín

26/Febrero/2021

El primer ataque militar del gobierno encabezado por Joe Biden se llevó a cabo en territorio Sirio, sin embargo, todos los caminos apuntan a Terán.

El ataque militar del 26 de febrero

Ayer durante la tarde se dio a conocer que el gobierno estadounidense había llevado a cabo un ataque remoto en contra de los que se presume eran grupos paramilitares iraníes en posiciones estratégicas en Siria. El Pentágono reporta una víctima y múltiples heridos. Se presume que el objetivo inmediato detrás de la intervención fue desarticular a los grupos iraníes que sistemáticamente han atacado a las fuerzas estadounidenses ubicadas en Irak.

El ataque ha arrojado críticas por parte de los rivales más agrios de los estadounidenses en la región. Diferentes instancias de los gobiernos ruso, sirio e iraquí han externado su indignación por los ataques unilaterales que ha ejecutado Washington.

Es muy recordado que durante enero del 2020, el gobierno de los Estados Unidos, todavía encabezado por Donald Trump lanzó un ataque similar en Bagdad, Irak, cobrando entre sus víctimas a una de las principales cabezas del ejército iraní, Qasem Soleimani. El gobierno iraní le regresaría el golpe lanzando un ataque con misiles a una base que alojaba soldados norteamericanos en Irak. En su momento se temía que esta serie de acontecimientos pudiera tener una rápida escalada al punto de llegar a una confrontación más directa.

Mientras el gobierno estadounidense evalúa su curso de acción en política exterior, el Pentágono reportaba que tiene todavía un estimado de 2,500 de elementos estacionados en Irak y alrededor de 1,000 en Siria con el propósito de ayudar en las labores de contrainsurgencia.

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Los expresidentes Obama y Trump durante la toma de protesta de Trump en 2016
Imagen de Rob Carr/Getty Images

El nacimiento y muerte del primer acuerdo nuclear con Irán

La movida de Washington hace sentido dentro de los objetivos que tiene el gobierno de Joe Biden al buscar abrir una aproximación diplomática hacia el gobierno Iran. Con este gobierno, el presidente Obama logró un acuerdo para levantar sanciones comerciales al gobierno encabezado por el ayatolá Jamenei y permitió continuar creciendo su programa nuclear en todos las áreas salvo el desarrollo militar. El acuerdo fue considerado como una situación ganar-ganar, dado que – por lo menos en papel – le permitía a los iraníes reanudar su comercio exterior y su programa nuclear y a los estadounidenses les facilitaba las relaciones con el país que inesperadamente se había convertido en la mayor amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, además de poner ciertos límites a lo que esta “amenaza” podría suponer.

El Gobierno de Donald Trump fue excesivamente crítico con las condiciones del acuerdo, al considerar que este acuerdo no velaba por los intereses de los Estados Unidos y por otro lado le daba una serie de facilidades al gobierno iraní. Esta serie de condiciones hicieron que una de las primeras acciones de su gobierno fue retirarse del acuerdo nuclear y reinstaurar sanciones, situación que no fue bienvenida por la comunidad internacional al existir una multitud de países de la Unión Europea que ya habían establecido una fuerte relación comercial con Irán.

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Joe Biden se enfrenta al problema de llegar a un acuerdo nuclear con Irán/Imagen de Aïda Amer, Axios; Foto de Drew Angerer/Getty Images

¿Cómo encajan ataques remotos en el camino a un nuevo acuerdo?

La confrontación de Joe Biden con Irán es uno de los legados más complicados de su predecesor. El acuerdo nuclear facilitado durante la administración de Obama incluía una serie de topes a la cantidad de material nuclear que Irán podía enriquecer para abastecer sus desarrollos en las áreas médica y energética, ahora, casi tres años desde que el Presidente Donald Trump se retirara del acuerdo con Irán, el país musulmán ha rebasado esos topes y parece más complicado que nunca que regresen a cumplir con las condiciones del primer acuerdo nuclear, por lo que deberán ser persuadidos, principalmente a través del incentivo comercial, por los Estados Unidos para sentarse a renegociar los términos del acuerdo.

El ataque debe ser entendido como una primera señal de los estadounidenses hacia Irán. El gobierno encabezado por Biden ha manifestado sus intenciones de desescalar su presencia en el Medio Oriente, pero queda claro que no tolerará agresiones a sus intereses en la región. Sin embargo, la proporción del ataque indica que todavía existe una voluntad por aproximarse a los iraníes en la búsqueda de restaurar el acuerdo nuclear. Mientras que los términos de una aproximación diplomática seguramente siguen siendo discutidos al interior de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, es evidente que Siria e Irak se han convertido en el campo de batalla de las tensiones geopolíticas de las grandes potencias regionales (Irán y Arabia Saudita) y mundiales (Estados Unidos y Rusia). El gobierno estadounidense, sin embargo, trabaja contra reloj, dado que durante el próximo verano se estarán llevando a cabo elecciones presidenciales en Irán y de acuerdo a los candidatos que se vislumbran se prevé que el próximo presidente iraní sea un hueso todavía más duro de roer.

Finalmente, es importante mencionar que hasta este momento una respuesta de la misma magnitud por parte del gobierno iraní parece poco probable.