Arquería. Foto: Pixabay

Nacional, Opinión

Aspiracionismo como motor de vida

Ángel Enrique Dupuy

25 de Junio de 2021

El querer es aspirar, el aspirar es trabajar todos los días a todas horas por un objetivo propio, común o colectivo. Entonces, ¿la Cuarta Transformación es aspiracionista? Sí.

¡No lectores! No. Las aspiraciones no son malas, son buenas.

Las aspiraciones te permiten ver más allá del mundo que te rodea, te permite sentir y saber que en lo no visible se puede encontrar tu sueño, tu vida, tu futuro. El tener aspiraciones no te hace egoísta, te hace crecer, que es distinto.

Veamos el contexto general. Una persona que llega a ser un líder, tiene que ser amante del riesgo, persuasivo, responsable de sus actos, resiliente y proveedor de herramientas para que sus seguidores también se vuelvan líderes.

El México que estamos viendo no es el mismo que en 2006, ni que el de 2012 o siquiera el de 2018. 2021 es año de cambios, de sucesos y decesos; de locuras pero a la vez de metas. Visualizamos a Ruth Castillo lograr la clasificación para gimnasia rítmica pero también una masacre en Reynosa, Tamaulipas. A un 52% de votantes que salieron el 6 de junio a emitir su sufragio en tiempos de pandemia y, a la vez, a un Sergio Pérez ganando el Gran Premio de Azerbaiyán.

A Briseida Acosta ganarle la plaza olímpica a María del Rosario Espinoza y a un México que escogía al Luis Donaldo Colosio Riojas en Monterrey, 27 años después de que su padre, Luis Donaldo Colosio Murrieta muriera en un atentado en Lomas Taurinas, Tijuana.

¿Quién en esta vida nunca ha tenido aspiraciones? Todos los políticos buscan sus propias aspiraciones para lograr generar un bien común, propio o colectivo. El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador es aspiracionista, buscó tres veces llegar a la presidencia. La primera vez acusó fraude; la segunda vez Peña Nieto ganaría casi por 5 puntos porcentuales y el dicho del fraude no sería creíble. En 2018 lograría la hazaña, ganaría con más del 50% de los votos y se convertiría en el primer presidente de izquierda en la era del multipartidismo en México.

Los gobernadores electos también fueron aspiracionistas, uno no quiere un puesto político solo para verse bien. Para verse bien están las fotos. Las aspiraciones no significan que el pobre es pobre porque quiere o que el rico es rico solamente porque quiere ser rico, sino que es una naturaleza del ser humano, indeleble como la tinta del Instituto Nacional Electoral (INE).

Inclusive la consulta ciudadana aspira, sí aspira, a generar “el cambio” en contra de los expresidentes. Todo lo que uno hace en esta vida es de aspiraciones. Cuando se dice que “el presente nacional es el joven mexicano”, se dice que los jóvenes son los cambiadores del rumbo mexicano, la nueva generación que aspira a un mejor México.

¿Quién no quiere mejores oportunidades? ¿Quién no quiere realizar sus sueños? ¿Quién no quiere decirle al mundo sí se pudo? ¿Quién no quiso ver al Cruz Azul campeón? ¿Quién no sueña con ver a México en la final del mundial? Se soñó con ganarle a Alemania y se pudo… ¿Quién no quiere vivir en felicidad, en un mundo mejor?

Queridos lectores, el querer es aspirar, el aspirar es chingarle todos los días a todas horas por un objetivo propio, común o colectivo; el aspirante a un sueño es por sí mismo el querer un México mejor, es hacer inclusive una transformación.


Entonces, ¿la Cuarta Transformación es aspiracionista? Sí, a sus modos, pero sí.