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Entretenimiento

Another Round, el alcohol cambia vidas

Fernando Roura

28/Diciembre/2020

Asentado como uno de los mejores actores de nuestra época, Mad Mikkelsen nos muestra una historia de los problemas causados por la crisis de mediana edad.

Normalmente este tipo de historias pueden dividirse en comedias (Grown ups, Wild Hogs) y drama (The Weather Man). Pero en ambas se llega a una historia dolorosamente identificable, las películas de las crisis de la mediana edad siempre terminan justa y plenamente, con hombres infantiles (casi siempre son hombres) que por fin aprenden la importancia y la virtud de crecer. Another Round, se enfoca en cuatro maestros de escuela, se resiste a respuestas fáciles o finales, pero no deja de alcanzar una conclusión catártica.

Cuatro amigos deciden poner a prueba los efectos del alcohol en su vida diaria, un conflicto fácil de identificar, pero al momento que Thomas Vintenberg nos introduce a las vidas de estos cuatro hombres todo deja de ser blanco y negro y nos deja la duda de “¿y si realmente los efectos no son tan negativos?”.

Una película danesa en la que, a pesar de su lejanía, el mundo de sus protagonistas se siente cercano. En aquel viaje de la vida donde nuestras relaciones decaen, nuestra pasión se apaga y nos la pasemos en una ardua búsqueda de sentido. Lo peligroso de Another Round es su realidad, muestra todas las caras de los efectos de la droga más común, que definitivamente en inicio no todo el malo, o así lo percibe el que lo consume.

En aquella depresión disfrazada de euforia en su primer y segundo acto, no se puede evitar sentir curiosidad por el experimento, como si llamara a intentarlo. Sin embargo, al mismo tiempo todo es una bomba de tiempo, una tensión que rara vez es experimentada, pues es absolutamente emocional y para nada arraigada a la violencia o el miedo. Al mismo tiempo, esta bomba se identifica de diferentes maneras para sus protagonistas, y por lo tanto termina en cuatro resultados absolutamente distintos.

Magistrales actuaciones, que no solo logran adoptar la comedia tan identificable detrás de las situaciones, sino que poco a poco nos muestran la decadencia del ser humano frente a sus propias debilidades. Absolutamente todos quisiéramos convencernos de nuestra disciplina, pero a la vez estamos convencidos de que hay algo que nos vence. Y aunque se veía venir para la trama, nada nos distrae de sumergirnos en una profunda tristeza cuando se muestra la otra cara de la moneda.

Todos estamos batallando nuestros propios demonios, Another Round es absolutamente honesta frente a como diferentes personalidades los afrontan, mientras se permite deambular con completa honestidad los efectos de una droga, y como esta puede parecer la solución y hasta serla, pero por nuestra debilidad convertirse en un demonio más. Mads Mikkelsen es impresionante, su mirada dice más que sus líneas en una película que se esconde en el alcohol para mostrar el tiempo, la tristeza, la pasión o su antagónico sentimiento y los pequeños momentos de alegría que la vida sí nos puede ofrecer.

Vinterberg se apega a la intimidad en su estilo, para mostrarnos que no hay soluciones ni problemas, sino una vida que vivir. Se permite destrozarnos en un final que luego se vuelve la definición pura de alegría, como si la trama fuese paralela a la experiencia de embriagarnos, bien catártica.