Coyote Verde, Opinión

Acuerdo de Escazú, en manos del Senado

Jonathan Fletes

20/Agosto/2020

Ayer la Presidencia de la República sometió la aprobación del Acuerdo de Escazú a consideración de la Cámara de Senadores.

El día de ayer la Presidencia de la República nos ha sorprendido a todos y a todas, al extender un comunicado a la H. Cámara de Senadores, sometiendo a su consideración la aprobación del Acuerdo de Escazú, para su pronta entrada en vigor en el territorio nacional. ¿Sabes qué es el Acuerdo de Escazú y qué propone? Averígualo aquí.

América Latina y el Caribe (ALC) es una región clave para impulsar el desarrollo sostenible en el mundo, pues presenta una compleja serie de retos en distintas materias; principalmente, en lo socioeconómico y en lo ambiental. En reconocimiento de esta situación, del derecho de las personas a un medio ambiente sano y de la necesidad de impulsar el desarrollo sostenible en todos los niveles, sus países se han puesto las pilas para impulsar iniciativas multilaterales en beneficio de todos. Una de las principales estrategias que han diseñado para trabajar de manera conjunta en la superación de estos desafíos fue impulsar el desarrollo de capacidades y la cooperación regional Sur-Sur, pues saben que, como en todo, veinticuatro países son mejor que uno.

Pero, ¿en dónde enfocar estos esfuerzos?, ¿por dónde empezar?, ¿qué retos atender, de entre todos los que enfrentan? Pues, después de dos años de hacerse estas y otras preguntas, los países que integran la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) por fin resolvieron diseñar un instrumento jurídico para coadyuvar en la protección del ambiente, con un enfoque de intergeneracionalidad y de derechos humanos.
Se trata del Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe (también conocido simplemente como el “Acuerdo de Escazú”, para los cuates que no nos gusta gastar saliva de más), adoptado en Escazú, Costa Rica, el 4 de marzo de 2018. Es, antes que otra cosa, un tratado de derechos humanos, destinado a la población latina. Es, nada más y nada menos que el “…primer tratado sobre asuntos ambientales de la región y el primero en el mundo que incluye disposiciones sobre los defensores de los derechos humanos en asuntos ambientales” (Guterres, 2018; citado en CEPAL, 2018, p. 5). Cabe destacar que es el primer y único acuerdo jurídicamente vinculante (es decir, que quienes lo acepten, deberán cumplirlo de manera obligatoria) derivado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20).

“Su objetivo es garantizar el derecho de todas las personas a tener acceso a la información de manera oportuna y adecuada, a participar de manera significativa en las decisiones que afectan sus vidas y su entorno y a acceder a la justicia cuando estos derechos hayan sido vulnerados” (CEPAL, 2018, p. 8). ¿Suena bien, no? Pues, en efecto, la intención de este Acuerdo es garantizar que las y los habitantes de los países de ALC tengan acceso a toda la información que tenga que ver con lo que sus gobiernos están haciendo en materia de protección ambiental; pero no sólo de enterarse, sino también de participar activamente en los procesos de toma de decisiones ambientales, porque la realidad es que las leyes, normas, reglamentos y tratados no van a salvar el mundo nada más por el simple hecho de existir en papel. Recordemos que su rol no es más que el de orientar las acciones, de permitir, prohibir o regular el obrar de las personas, sean estas físicas o morales, y que los cambios se logran realmente cuando la gente une sus esfuerzos en torno a un objetivo común. Y finalmente, los países que ratifiquen este acuerdo no sólo deberán garantizar el cumplimiento de estos derechos, sino que, además, deberán asegurarse de hacer valer la justicia en caso de que estos se vean vulnerados, violados o comprometidos. Este Acuerdo es para todas las personas; especialmente, para quienes están decidid@s y comprometid@s a hacer algo por el ambiente, ¡y espero que tú seas un@ de ellos!

En fin, podríamos seguir hablando maravillas de este Acuerdo, pero nunca acabaríamos. Sólo quería ponerte en contexto y que supieras de qué se trata. Si te interesa conocer más, te invito a leer los informes de organismos como la CEPAL que hablan de este tema, o las fuentes que consulté y que te incluyo al final.

Pero ahora, vamos a hablar del meollo del asunto, y es que México está un poco atrasado en este asunto. Aquí te cuento por qué.

El 27 de septiembre de 2018, se llevó a cabo el evento de alto nivel en el que los países firmaron, en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (AGONU), en la ciudad de Nueva York, el Acuerdo. En el caso de México, el Canciller Luis Videgaray Caso fue quien dio la cara por la patria. Sin embargo, no basta con que lo hayan firmado en esa ocasión, sino que, además, el Acuerdo debe ser ratificado. Al día de hoy, México no lo ha ratificado. El 15 de julio de 2019, incluso, expertos de la ONU enviaron una carta a México diciéndole cómo: “¿Qué pasó, máster? Ya nomás te falta ratificar; ¿pa’ cuándo?”. Y es que, hasta esa fecha, sólo 16 de los 33 países de ALC habían firmado el Acuerdo, ¡y sólo Guyana lo había ratificado! (ONU, 2019). Hoy por hoy, cuenta ya con 22 firmas y 9 ratificaciones, de acuerdo con el sitio web de la CEPAL. Sin embargo, se requiere que once países ratifiquen el acuerdo para que pueda entrar en vigor (CEPAL, 2019; SRE, 2018).
Y hoy, maravillosamente, nos llevamos la grata sorpresa de que el Senado de la República publicó, en la gaceta de la Comisión Permanente, a través de una copia de la copia del primo del amigo del vecino, un comunicado por medio del cual el presidente somete a consideración de la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión la aprobación del Acuerdo de Escazú. Y es que, por mucho que sea el Líder Supremo, con él no aplica el “yo soy el Senado”. Si bien el presidente tiene la facultad de celebrar tratados internacionales, el Senado debe aprobarlos. En este comunicado, reconocen todos los beneficios que implicaría ratificar el Acuerdo, y señalan su congruencia con el Plan Nacional de Desarrollo (PND), el Programa Sectorial de Medio Ambiente (PROMARNAT), entre otros. Concluye el comunicado expresando: “…someto el Acuerdo en comento y sus declaraciones interpretativas a consideración de la H. Cámara de Senadores para su dictamen y, en su caso, aprobación, para así estar en posibilidad de continuar con los trámites conducentes para su entrada en vigor” (López-Obrador, 2020, p. 6).

Esta noticia nos da gusto a todos cuantos nos gusta ser partícipes de la gobernanza ambiental del país, pues ya desde hacía tiempo, la comunidad manifiesta su urgencia al gobierno de ratificar el Acuerdo. Ya era hora, pero ya sabes lo que dicen: “Más vale tarde que nunca”. Que no por eso se le aplaude ciegamente al gobierno, pues aún queremos saber la razón de su demora, así que te invito a que, junto conmigo, estemos al pendiente de las acciones del Senado. Yo, personalmente, confío en que la nueva Comisión Especial para el Seguimiento a la Implementación de la Agenda 2030 en México hará un buen trabajo al impulsar la ratificación. Habrá que ver.

Enhorabuena por esta espléndida noticia, y esperemos que el gobierno haga valer el Acuerdo, para protegernos y darnos voz y voto en la vida política en materia ambiental.

Me despido a la distancia y, como siempre, deseándote que tú y los tuyos se encuentren bien.