Coyote Global, Política

La situación política de Myanmar

Fabiana Crespo

02/Marzo /2021

Myanmar, también conocido como Birmania, ha padecido de injusticias desde el momento en el que se independizó del Reino Unido en 1948; sus conflictos internos han sido una insurgencia larga y dolorosa para sus ciudadanos y el mundo entero, se han violado los derechos humanos de todas las formas imaginables, y desafortunadamente, no parece que esto llegue a su fin pronto.

Opresión política
Después de una dictadura, golpes de estado y conflictos armados, las cosas parecían mejorar para Myanmar entre los años 2011 y 2015. Varias asociaciones de insurgentes negociaron un alto al fuego y acuerdos de paz con los respectivos gobiernos. El acuerdo de alto al fuego a nivel nacional (NCA) fue un punto de partida para los birmanos, ya que se firmó por parte del gobierno de Myanmar y de ocho grupos rebeldes en el 2015.

Sin embargo, esta pequeña victoria no duró mucho tiempo. Hoy en día, las fuerzas armadas en Myanmar vuelven a estar al mando y han declarado un estado de emergencia; estas tomaron control el 1 de febrero del 2021, tras las elecciones generales en las cuales salió victorioso el partido Liga Nacional para la Democracia.

El poder ahora lo posee el comandante en jefe del ejército, Min Aung Hlaing, quien tiene una gran influencia política desde hace tiempo y que además, ha recibido condenas y sanciones internacionales por su presunto papel en los ataques militares a las minorías étnicas.

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Hay protestas violentas, cuyos manifestantes son maestros, abogados, estudiantes, funcionarios bancarios y trabajadores de la jefatura presidencial. De hecho, los mismos miembros del partido Liga Nacional para la Democracia — aquellos que no han sido arrestados todavía — forman parte de las manifestaciones, declarando “marchemos en masa. Demostremos nuestra fuerza contra el gobierno golpista que ha destrozado el futuro de la juventud, el futuro de nuestro país”.

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Discriminación religiosa
La religión principal en Myanmar es el budismo y hay una variedad de minorías étnicas en el país, incluyendo a los musulmanes rohingya. El pueblo rohingya ha enfrentado décadas de discriminación sistemática y de violencia selectiva, tales persecuciones los han obligado a huir hacia Bangladesh; han habido pueblos incendiados, violaciones en serie de mujeres y niñas, y asesinatos de familias enteras.

Aquellos que han logrado escapar de Myanmar, han quedado traumados. Estos encuentran asilo alrededor de Cox 's Bazar, en Bangladesh, lugar que ahora alberga el campo de refugiados más grande del mundo.

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El papel de la ONU
Parecería que la ONU ha cumplido con su función, dado el hecho de que lanzó un Plan de Respuesta Conjunta (JRP) para la Crisis Humanitaria de Rohingya, pidiéndole a Estados Unidos $951 millones para continuar brindando asistencia para salvar vidas de marzo a diciembre de 2018. Sin embargo, a principios de agosto del 2018, el JRP tenía solo el 32% de los fondos necesarios.

Se les ha acusado, a ciertos altos funcionarios dentro de la ONU, de restarle importancia a la violación de los derechos humanos en Myanmar, además de ignorar algunas señales de advertencia previas a matanzas masivas. Con respecto a las protestas actuales, el consejo de seguridad de la ONU reafirmó su compromiso hacia la soberanía, la independencia política, la integridad territorial y la unidad de Myanmar. Sin embargo, no han habido más que palabras vacías de su parte.

Se sabe que la ONU depende casi completamente de los Estados Unidos, y dado que esta no ha hecho más que lo mínimo para proporcionar apoyo a Myanmar, uno no puede evitar preguntarse ¿acaso Estados Unidos pone en duda el auxiliar a Myanmar? La respuesta a esta pregunta no es simple ni directa, pero se podría tomar en cuenta la lucha de Estados Unidos con China al analizar la falta de intervención por parte de la potencia americana.

China se ha mantenido en silencio con respecto a esta crisis humanitaria y una intromisión Occidental en el Este podría provocar una mayor tensión, lo cual significaría muchos problemas para ambas potencias.

Si esta fuera la razón por la cual Estados Unidos no toma un rol participativo como lo ha hecho en diferentes momentos de la historia, entonces el conflicto en Myanmar destaca más de un asunto, entre estos, las prioridades de la política internacional y la falta de humanidad dentro la misma.