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Bienestar

El costo de tener una buena salud mental

Andrea Mújica

10/Marzo/2021

La salud mental cuesta, pero los costos van más allá de lo monetario y hay que estar dispuestos a pagar el precio por nuestro bienestar y estabilidad, porque las recompensas son mayores.

Si se tiene la posibilidad y disposición de ir a terapia para trabajar en uno mismo, en nuestros problemas, inquietudes, dolores, traumas, enfermedades, patrones relacionales o en lo que ni siquiera sabíamos que teníamos que trabajar, nos daremos cuenta que cuesta mucho.

Tener salud mental cuesta y no solo en el aspecto económico. Aunque sabemos que es un privilegio costear una terapia; pues además del dinero, cuesta tiempo, esfuerzo, amigos, parejas, trabajos, familia, horas de sueño, lágrimas, sudor, hábitos, costumbres, pensamientos y muchas más cosas.

Es por eso que no siempre estamos listos, dispuestos ni preparados para dejar todo eso atrás, porque a veces también estamos muy cómodos en el lugar donde nos encontramos y a pesar de que no nos guste o de que no nos traiga estabilidad, por lo menos ya lo conocemos y sabemos cuál será el principio y el fin de lo que hacemos.

Esto es normal, pues a los seres humanos nos encanta la repetición, desde que somos niños lo que nos gustaba y calmaba era que nos leyeran el mismo cuento una y otra vez, cantar las mismas canciones, jugar los mismos juegos o ver las mismas películas. Incluso ahora, escuchar una canción de hace muchos años te puede hacer sentir seguro, calmado y feliz. Entonces aunque nos sintamos mal, incómodos o frustrados en donde estamos, por lo menos sabemos cuál será el resultado o cuál será el camino.

Pero ¿qué pasa cuando cambiamos? Primero se pueden experimentar sentimientos de inutilidad, desconexión, enojo, frustración o miedo porque no se tiene una idea de si lo que se está haciendo es lo mejor o lo correcto, porque jamás habíamos intentado otra cosa y no sabemos si estamos cometiendo un error. Sobretodo porque se empiezan a perder amigos, cortas con tu pareja, te alejas de ciertos familiares, buscas otro trabajo, ya no solo comes lo que te gusta si no lo que es sano, lloras muchísimo o no sabes qué pensar. Y entonces comienzas a considerar que estás haciendo todo mal y te dan ganas de regresar a donde estabas.

Es común recaer en aquellos hábitos que ya no querías en tu vida, pero en todo este proceso se van adquiriendo nuevas herramientas que ayudan a que logres salir más rápido o más fácil de los resbalones, reconocerás lo que te sucede, aprenderás a pedir ayuda de familiares, amigos o pareja y serán una red de apoyo, y así eventualmente lograrás sobreponerte y continuarás cambiando.

Así que es importante recordar que la salud mental cuesta y te cuesta cada segundo de cada día, pero los resultados valen la pena.