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Cultura

¿Sabes por qué los girasoles siguen al sol?

Ayesha Gurría

12 /Febrero/ 2021

Día a día, los girasoles persiguen al sol, ¿sabes por qué?

Según la leyenda de la Antigua Grecia, una ninfa se enamoró de Apolo, el dios de la belleza y el sol. Como era hija de Poseidón y Tetis, podía pasearse por la costa con libertad, pudiendo ver así a Apolo. Ella se desgastó los pies siguiéndolo, pero el dios nunca le hizo caso. Sin embargo, ella nunca se dio por vencida y lo buscaba todos los días mientras estuviera el sol. Tras años de intentos, la joven echó raíces en la Tierra, con el corazón roto y los ojos llenos de esperanza.

Con el tiempo, la ninfa se convirtió en una flor de pétalos amarillos, que sigue el paso del sol por el cielo con la cabeza. Así es como los griegos justificaron el comportamiento de los girasoles.

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Sin embargo, hay otra explicación. Ha captado la atención de la comunidad científica por ese comportamiento único, de perseguir la luz del sol a lo largo del día. Sin embargo, se ha observado que un día sencillamente dejan de hacerlo. Se quedan mirando al oriente y a los pocos días se secan y mueren.

¿Por qué persiguen al sol?
La clave está en los ritmos circadianos de estas flores, que siguen un poderoso reloj biológico. Durante una investigación, los investigadores colocaron algunos girasoles en macetas de laboratorio, acomodadas para que vieran hacia el este cuando cae el sol. En un espacio de 30 horas, crearon un ciclo artificial de luz para observar el comportamiento de las plantas, habituadas a los días “naturales” de 24 horas.

Como respuesta a estas modificaciones intencionales, los girasoles perdieron 10 % de su biomasa, y redujeron el tamaño de sus hojas significativamente. Entonces determinaron que la presencia de luz es fundamental para su crecimiento y movimiento, mientras que el ritmo circadiano marca la pauta de cuándo la planta gira y se detiene en función del sol.

Esto quiere decir que los girasoles persiguen al sol para obtener de su luz la fuerza que necesitan para desarrollarse sanamente. Habría que destacar que este movimiento sólo se da en su etapa de crecimiento, pues, al alcanzar la madurez, se paralizan mirando al horizonte del este, esperando la muerte.