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Coyote Global

¿Qué está pasando en Etiopía?

Gisela Ramírez

04 de noviembre del 2021

Etiopía se encuentra viviendo una guerra civil. En este artículo se contextualizará el conflicto para poder entenderlo

Etiopía ha pasado por diferentes momento y acontecimientos políticos que han marcado la historia de este país; desafortunadamente, actualmente están viviendo uno de los episodios más difíciles para la nación: una guerra civil. En este artículo se contextualizará el conflicto y se buscará entender ¿qué está pasando en Etiopía?

El martes 2 de noviembre de este año fue una fecha muy especial para los mexicanos, pero al otro lado del mundo, en Etiopía, se estaba declarando un estado de emergencia nacional tras la captura de las ciudades Dessie y Kombolcha por el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF). Ante esta situación, el gobierno etíope hizo un llamado a los ciudadanos para que defendieran sus provincias. El estado de emergencia fue declarado por el Consejo de Ministros Etíope y se mantendrá aproximadamente por un plazo de 6 meses, pero de ser necesario se extenderá. Según Gedion Tomothewos, ministro de Justicia: "El Gobierno tiene la obligación moral y legal de proteger de sus enemigos internos y externos la existencia del país, la soberanía y la integridad territorial”.

El día de ayer, 3 de noviembre la ONU, a través de Michelle Bachelet y la Comisión Etíope de Derechos Humanos declararon: "Hay detalles de violaciones y abusos, que incluyen asesinatos y ejecuciones extrajudiciales, torturas, violencia sexual y basada en el género, violaciones contra los refugiados y desplazamiento forzado de civiles". La situación etiopie es preocupante y a lo largo de este texto estudiaremos sus orígenes y sus consecuencias.

Para contextualizar sobre la situación política que se vive en Etiopía es necesario recalcar que se trata de una República Federal cuyo sistema de gobierno es una democracia parlamentaria. El jefe de Estado es el presidente (Sahle-Work Zewde) y la Jefatura del Gobierno la asume el primer ministro (Abiy Ahmed Ali). Según la Constitución Etíope el país se divide en 10 estados -denominadas kililoch o kilil en particular- los cuales están demarcados por características culturales y étnicas. Cada uno de estos kililoch se rige según lo que estipulen sus usos y costumbres. Es importante mencionar que el derecho de autodeterminación de los pueblos está consagrado en la constitución etíope, por lo que cada kilil tiene la autonomía de regularse como le parezca mejor, pero esta misma libertad suele crear tensiones debido a las diferencias culturales que se remontan a generaciones pasadas.

Antes de la llegada de Abiy Ahmed Ali, diversos líderes del TPLF habían gobernado Etiopía durante décadas bajo un régimen de estabilidad y crecimiento económico, pero con restricciones en los derechos y libertades de los etíopes. Como consecuencia de este gobierno autoritario, se originó un levantamiento armado que derrocó al gobierno TPLF y Etiopía comenzó su transición a una República Democrática.

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La transición a un régimen democrático no ha sido del todo fácil ya que las tensiones políticas incrementaron con la llegada de Abiy Ahmed Ali y las reformas que comenzó a implementar como primer ministro. Con estas reformas se buscaba garantizar los derechos de la ciudadanía y la autonomía de los grupos étnicos. El conflicto entre Etiopía y el gobierno de Tigray se intensificó en el 4 de noviembre de 2020 cuando el primer ministro Abiy Ahmed Ali ordenó un ataque contra el FLTP en respuesta a un ataque previo orquestado por este grupo contra una base militar federal. Desde esa fecha miles de personas y alrededor de dos millones han sido desplazadas de sus viviendas tanto en Tigray como en las provincias cercanas. Según datos oficiales del gobierno al menos 75 mil etíopes han huido a Sudán.

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Michelle Bachelet. / Fuente: dallasvoice.com

Michelle Bachelet en el informe presentado por la Comisión Etíope de Derechos Humanos destacó que todo el conflicto entre Etiopía y Tigray ha desembocado en numerosas violaciones a derechos humanos tanto de los ciudadanos etíopes, como del régimen TPLF: "Hay detalles de violaciones y abusos, que incluyen asesinatos y ejecuciones extrajudiciales, torturas, violencia sexual y basada en el género, violaciones contra los refugiados y desplazamiento forzado de civiles". Asimismo, destacó que no se puede señalar a un culpable, ya que ambas partes han cometido crimines contra la humanidad: "Tenemos motivos razonables para creer que, durante este período, todas las partes del conflicto de Tigray han cometido violaciones del derecho internacional de los derechos humanos, humanitario y de los refugiados. Algunas de ellas pueden constituir crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad”. El informe previamente mencionado consta de 269 entrevistas, donde se anexan imágenes y testimonios de las víctimas. De igual forma, Bachelet declaró que las conclusiones del informe aún no están completas, puesto que es necesario realizar una investigación más exhaustiva.

La reacción del primer ministro Abiy Ahmed Ali declaró que el gobierno de Etiopía tiene ciertas reservas respecto a lo que se plasmó en el informe, también expresó que este no cuenta con la exhaustividad para emitir un criterio objetivo. De igual manera agregó: “lo reconocemos (el informe) y aceptamos como un documento importante que complementa nuestro esfuerzo continuo para brindar compensaciones a las víctimas, garantizar la rendición de cuentas y tomar medidas preventivas" en un comunicado.