Coyote Verde, Opinión

¿De dónde viene toda la contaminación que generamos?

Jonathan Fletes

31/Agosto/2020

Después de hablar de los diferentes tipos de contaminación que existen, también es importante que hablemos de dónde viene y cómo la generamos. ¡Aquí te lo comparto!

¿Qué tal, estimad@ lector(a)?

Iniciamos nuestra décima semana, continuando con el tema del que hablábamos la semana pasada: contaminación. Esta vez, ahora que ya conoces la definición de contaminación y los diferentes tipos, vamos a hablar de las fuentes de contaminación, con miras a saber identificarlas en nuestro entorno e idear estrategias para reducirlas. Como dice Dora: “Manos a la obra, ¡en una sola maniobra!”.

Antes de empezar, es importante que ubiquemos que las fuentes de contaminación serán diferentes para los diferentes tipos de contaminación que existen. Estamos de acuerdo en que, lógicamente, no serán iguales las fuentes de contaminación atmosférica que del suelo, por ejemplo. Así pues, vamos a hablar de las más importantes, para no aventarnos un mega pergamino inacabable.

Aunque ya la vez pasada te decía que “basura ≠ contaminación”, considero importante empezar por tratar el tema de la generación de residuos sólidos urbanos (RSU), lo que la plebe conoce como la famosa “basura”, por ser algo que todos producimos todos los días. Un residuo, en general, es todo aquel material o producto que resulta de cualquier proceso productivo, y que ha perdido su valor porque su vida útil ha finalizado y, por lo tanto, es simplemente desechado. Un residuo sólido urbano, pues es aquel residuo que se encuentra en ese estado y que es generado en un establecimiento comercial, casa-habitación, en la vía pública… en general, en una zona urbana o periurbana. Pan comido. Nótese que un elemento importante de esta definición es el VALOR. Un objeto se convierte en residuo cuando pierde su valor, pero el valor es algo que, así como nosotros se lo quitamos, también se lo conferimos. ¿Te das cuenta, entonces, de que la basura, en realidad, es otra invención del ser humano que existe porque nosotros así lo queremos? ¿Por qué crees que existen centros de acopio y/o de reciclaje? Porque estos lugares les dan un valor a tus residuos, o porque han ideado una forma de crear valor en aquello que “ya lo perdió”. Así que, si no puedes evitar acumular periódico, cartón, vidrio, aluminio, PET, baterías alcalinas, etc., no lo tires a la basura; en su lugar, prefiere llevarlos a un sitio de reciclaje.

En realidad, la basura no es producto de nuestras actividades cotidianas, sino resultado de nuestra cultura de consumismo voraz, inconsciente, irresponsable y desmedido, por no saber valorar los productos que utilizamos y verlos de esa manera tan pasajera de “ya lo usé una vez, ya no me sirve”. ¿Por qué sólo usas tus charolas de unicel, tus cubiertos desechables, tu popote, tu vaso de plástico y la bolsa donde metes todo eso de la comida china, tus servilletas una vez? “Porque ya no me sirve”, me dirás. Entonces, si sabes que eso no te sirve, ¿para qué lo usas, en un principio? No es algo que vayas a guardar en tu alacena y que te puedes llevar al trabajo o a la escuela después; es válido, pero entonces no lo consuma, compa. ¿Sabes qué si puedes guardar en tu alacena y llevarte a todos lados? Tu termo de metal o tu botella reutilizable, tus tuppers, tu pañuelo, tus cubiertos de metal, tu bolsa de tela… compras una vez, y te van a durar para siempre, prácticamente. Si el problema es que te da flojera cargar, también venden unas opciones comprimibles o compactas, para que no te ocupen mucho espacio en una mochilita o un bolso de mano. De esto, me interesa que te lleves el mensaje que no “es cosa de las actividades del ser humano”, sino de tu cultura, tu educación y tu percepción. Si cambias tus hábitos de consumo, puedes hacer un cambio sustancial en el ambiente.

Otra fuente de contaminación preocupante es la emisión de gases y compuestos de efecto invernadero (GyCEI). En México, el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero (INEGyCEI) es el mayor instrumento a nivel nacional con el que contamos para conocer las estimaciones de las emisiones antropogénicas de GyCEI y de su absorción. De acuerdo con la última edición de este Inventario, en 2015, los dos sectores que más emisiones generan en el país son el transporte (autotransporte, más que nada) y la producción de energía. Y bueno, seamos francos: ni tú ni yo generamos energía, así que no podemos reducir directamente ese rubro; sin embargo, lo que sí podemos hacer es reducir nuestro consumo innecesario de energía eléctrica. Para eso, hay muchas formas, como desconectando tus dispositivos una vez que carguen al 100%, apagando la luz cuando salgas de la habitación, desconectando todo el multicontactos cuando no ocupes ningún electrodoméstico, etc. No se producirá energía que no se va a consumir, así que reduce tu huella energética, si te interesa reducir la contaminación durante la producción de electricidad. Especialmente ahorita, que seguimos confinados por la pandemia, que estamos en casa todo el día, ocupando la compu, la tele, el celular, la plancha, el ventilador, entre otros, es muy importante que no usemos más de lo verdaderamente imprescindible. Y la otra, más fácil de reducir, es el transporte. Ya sabes, preferir el uso de transporte público, de bicicleta, patines, triciclo, monociclo, ya si quieres un paraguas de Mary Poppins, pero no te quieras ir en una Suburban o una Jeep tú sol@ al súper y de regreso; eso sería demasiado. En todo caso, aprovecha el pool driving, para hacer más eficiente el transporte. O en el mejor de los casos, vete con más tiempo y camina; de esa forma, te ejercitas un poco y ahorras emisiones. De contaminación atmosférica, en general, hay fuentes fijas (principalmente, industriales), móviles (medios de transporte), de área (actividades comerciales, domésticas, etc.) y naturales (volcanes, océanos, erosión del suelo, respiración, etc.), así que hay que saber identificar de dónde viene y ver si se puede eliminar o reducir.



La contaminación del agua es algo un poco más delicado y más serio, ya que cualquier sustancia que entre en contacto con ella tiene potencial de contaminarla, según sea la sustancia. ¿Sabías que una sola colilla de cigarro puede contaminar hasta 50 litros de agua? Esos son más de dos garrafones llenos. Imagínate cuando la tiras en la calle, la cantidad de agua que estás contaminando y cómo le complicas la vida al Sistema de Aguas, para limpiar tu chiste. Cualquier cosa que toque el agua se va a disolver, así que por favor, cuida mucho el agua; asegúrate de mantener tu cisterna limpia, etc.

Ya para concluir, recordemos que la contaminación es un proceso; la generación de residuos también es un proceso, y tanto en la naturaleza como en la economía, casi todos los procesos generan algún tipo de residuo, aunque unos más ambientalmente tóxicos que otros. Es importante que, si te interesa contaminar menos en tu día a día, hagas una revisión de todos los procesos que llevas a cabo día a día personalmente, o los procesos en los que intervienes directamente, como en la distribución de tu ropa, tus lujitos o tus alimentos, por citar algunos. Una vez que adquieras esta consciencia de todos los procesos de los que formas parte, piensa en una manera en la que podrías reducir tu contaminación. Recuerda, una fuente de contaminación es toda aquella que introduce una sustancia o cuerpo ajena al sistema y que causa un efecto negativo en el ambiente.

¿Se te ocurre alguna forma? ¿Cuál es el tipo de contaminación más fuerte en tu entorno inmediato y que tú más llevas a cabo? ¡Déjanoslo saber en nuestras redes con una publicación en la que nos etiquetes e incluyas el #PonteLasOrejas !

¡Que tengas un excelente inicio de semana!