FOTOGRAFIA_FUNERAL_MUERTE_NIÑOS_MEXICO_XIX

Fotografía Post-Mortem niño en brazos. / Técnica: Simulación, Siglo XIX

Cultura, Historia

"¿Recuerdas cuando era costumbre fotografiar a la muerte? (La Fotografía Post Mortem)"

Rodrigo Castañeda

21 de Julio de 2021

Por más descabellado que parezca, hace apenas unos años era costumbre preparar con cariño y esmero a los familiares o amigos fallecidos, disponer de sus objetos más personales, almidonar sus trajes o encajes, perfumarlos, todo esto con la intención de hacerlos partícipes de un último retrato, personal o incluso familiar.

Durante el siglo XIX la fotografía de estudio encontró su mayor auge cuando apareció el retrato fotográfico, una técnica que si bien no se cotizaba igual que un retrato pintado a mano, tampoco tenía una validez obsoleta. Con esto, las clases altas y medias podían permitirse de vez en cuando hacerse retratar de manera fidedigna y con un tiempo de exposición menor (al que requería una pintura).


A mediados del siglo XIX se volvió una práctica común disponer de los familiares fallecidos para realizarles una última fotografía. Estas varían; algunas eran sólo planos del rostro mientras que otras eran un retrato familiar entero bien elaborado, donde podía simularse un momento en la vida cotidiana de las personas.

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Fotografía Post Mortem en Funeral. / Autor Anónimo, 1890, Tarjeta Postal. Colección de Carlos Areces.

La fotografía Post Mortem nació casi al mismo tiempo que la fotografía de gabinete y la tarjeta de visita, en Francia a finales de 1839.
Esta práctica que consiste en retratar a las personas fallecidas por última vez, vestidas con sus mejores atuendos y en compañía de sus seres queridos, se popularizó en Europa llegando a expandirse rápidamente por el mundo, incluso a países como México, Perú, Argentina y Estados Unidos.

Desde luego que esto estaba a la par influenciado por el concepto que corría en aquel momento respecto a la muerte, debido a la ideología de la época esta era vista de forma mucho más natural: era algo más cercano y sentimental, con cierto tono romántico.

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Fotografía Post Mortem de joven. / Técnica: Simulando estar dormida, Autor Desconocido, Siglo XIX.

Un aspecto interesante fue la dedicación y empuje tecnológico que se le dio a esta práctica. Los fotógrafos del momento desarrollaron distintos métodos para trabajar.
Intentando de diferentes formas compensar la estética del material, en algunos casos se simulaba que el difunto estaba dormido, dándole así un aspecto natural, fotografiándose en una posición cómoda.
Para asegurar un aspecto tranquilo, los fotógrafos de la época trabajaron con maquillaje que cubría cualquier tipo de heridas y daba un aspecto natural, llegando incluso a colocar pintura sobre los párpados para asemejar a los ojos, coloreaban las copias impresas y se construyeron soportes especiales para detener el cadáver.

Las fotografías Post Mortem pueden clasificarse en tres tipos:
Simulando estar vivos - Se retrataba al fallecido rodeado de personas vivas y se hacía parecer que estaba vivo.
Simulando estar dormidos - La persona era recostada y simulaba estar descansando (común en niños).
Sin simular - El fallecido era fotografiado en el ataúd.

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Familia posando para un retrato familiar Post Mortem. / Técnica: Simulando estar vivo, Autor Anónimo, Siglo XIX.

La práctica se volvió tan popular, que era común encontrar en los diarios de todos los países fotógrafos que promocionaban sus servicios, especializados en “fotografiar cadáveres a domicilio, a precios acomodados”.

La popularidad que alcanzó dicho trabajo llegó incluso a México, donde importantes fotógrafos como Juan de Dios Machin y Romulo Garcia dejaron un legado de miles de fotografías de este tipo, las cuales se encuentran en distintos acervos y colecciones privadas, y que relatan la vida cotidiana de la sociedad mexicana del siglo XIX.

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Fotografía de ardilla Post Mortem / Daguerrotipo, Autor Desconocido, 1855, Colección Particular.

Desde luego que como la mayoría de las artes la fotografía Post Mortem también desarrolló sus vertientes. Entre ellas, se destacaron dos, la fotografía de Angelitos, y la fotografía de mascotas, siendo esta última un poco menos conocida, pero no por ello menos interesante.

La práctica en esencia era la misma, con la única variación de que las personas eran fotografiadas acompañadas de sus mascotas, o bien todavía más excepcional, las mascotas por si solas.

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Fotografía Post Mortem de infante / Juan de Dios Machin, siglo XIX

Debido a los altos índices de mortandad infantil de la época principalmente relacionado a la escasez y poco desarrollo de la medicina, existe un importante número de fotografías de niños y sobre todo bebés, los cuales era común que se retrataran ataviados, llenos de flores, utilizando su ropa de bautizo y en brazos de su madre.

A esta variante se le denominó Fotografía de Angelitos haciendo alusión a la inocencia de los niños. Esta era común en los hogares e incluso llegando a ser vista como una bendición y privilegio.
La práctica se mantuvo incluso a comienzos del siglo XX.

Con la llegada de la fotografía instantánea a mediados del siglo XX (la cual tenía un precio mucho más accesible y requería menos elaboración y tiempo) la gente comenzó a retratar momentos diferentes de su vida cotidiana, y mucho más alegres. Por lo que la práctica de la fotografía Post Mortem poco a poco fue perdiendo popularidad, hasta comenzar a ser vista como algo morboso, ofensivo e incluso macabro.

Este cambio de perspectiva llama la atención, si se toma en cuenta el contraste tan marcado de ideología, belleza y sensibilidad de la época, que buscaba ser transmitida en la tradición fotográfica cuya única intención no era más que mantener en la memoria el recuerdo de un ser querido.